Ramón López se comprometió, en 1960, con una labor eclesiástica que ha realizado por numerosos municipios de la provincia, entre los que se encuentra Canena, Pegalajar o, en los últimos años, Linares. Ahora llega el momento del cambio. Se jubila y pasará a Jaén, donde continuará un trabajo que ha llevado a cabo con esmero y mucho tesón en todo este tiempo y que le ha valido el favor y la amistad de muchos vecinos de la ciudad.
—¿Cómo vive, después de tantos años en la ciudad, sus últimos días en Linares?
—Llevo veintidós años sirviendo a la comunidad linarense y, ahora, el obispo, Ramón del Hoyo, me ha concedido la jubilación para continuar en Jaén. El pasado domingo se celebró una bonita misa de homenaje y pude notar el gran cariño que me tienen las personas de Linares. Me voy contento de saber que tengo tantos amigos y personas que me apoyan en esta ciudad, y emocionado por las llamadas y mensajes que me llegan estos días.
—¿Qué grandes recuerdos se lleva de su prolongada estancia en la ciudad?
—La verdad es que resulta muy difícil quedarme con sólo uno. Ha habido grandes momentos, tanto de detalles importantes como de otros más pequeños, pero no por ello menos grandes. Recuerdo con especial cariño las bonitas liturgias celebradas durante tantos años, los arreglos realizados en la iglesia, la celebración del Corpus Christi o la Semana Santa, o como uno de los más emocionantes la beatificación de Manuel Lozano Garrido, “Lolo”. Muchos han sido los momentos que puedo guardar en mi corazón, y que sin duda alguna lo haré.
—¿Cómo se siente ante este nuevo cambio que se le presenta y qué va a hacer a partir de este momento a través de la función que se le adjudique?
—Estoy recibiendo muchas visitas y llamadas en agradecimiento a la labor que he realizado en este tiempo, por lo que puedo, de esta forma, sentirme plenamente feliz y por ello seguiré trabajando y ofreciendo mi ayuda a la Iglesia de Jaén. Tomaré otro cargo, será quizás un ritmo diferente, pero seguiré sirviendo a la comunidad, en este caso a la parroquia de San Bartolomé. Además, colaboraré con cualquier cosa que haga falta en la Diócesis de Jaén. Iré a la capital para continuar con mi labor sacerdotal.
—Las obras de la iglesia de Santa María son un proyecto en el que ha trabajado mucho, pero que queda pendiente, ¿qué puede decir al respecto?
—Mi gran deseo era terminar esas obras para la rehabilitación integral de la emblemática iglesia de Santa María la Mayor. Pero aun así, y aunque el proyecto quede pendiente, puedo estar orgulloso y feliz porque estas intervenciones están ya licitadas e, incluso, ya conocemos al equipo de arquitectos que se encargará de acometer su ejecución una vez que se inicien. Además, ya ha comenzado la primera fase de este ambicioso proyecto, por lo que ahora habrá que esperar a que la cuestión económica permita proseguir con esta importante rehabilitación. Para mí era un sueño, pero me voy con la alegría de que están aprobadas, aunque no iniciadas.
—¿Qué mensaje lanzaría a los vecinos de Linares?
—El de mi mayor y más profundo agradecimiento por la cantidad de muestras de cariño, dejo gran parte de mi afecto aquí, en Linares, con su gente.
Alba Márquez / Linares
| Comentarios |
|





















