La Loma proyecta el viaje a Cuba que hizo feliz a Lorca

El ciclo de Diputación inicia su 25 edición con una sesión dedicada al poeta

11 feb 2026 / 09:30 H.
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La Muestra de Cine Español Inédito en Jaén, impulsado por la Diputación, celebra este año su 25 edición con una programación reforzada que se extenderá del 10 al 21 de febrero y que volvió a convertir la pantalla en un espacio para la reflexión y el descubrimiento. En ese marco se proyectó el documental Lorca en La Habana, dirigido por José Antonio Torres y Antonio Manuel Rodríguez, una obra que rescata uno de los episodios menos conocidos de la vida de Federico García Lorca: su viaje a Cuba en 1930.

El acto contó con la presencia del codirector José Antonio Torres y del director de fotografía y responsable de casting, Manuel Santos, quienes compartieron con el público las claves creativas de un proyecto que ha tenido un amplio recorrido internacional. El documental fue presentado el pasado año en el Festival de Málaga y ha cosechado varios premios en certámenes internacionales, consolidándose como una propuesta singular dentro del cine documental español.

Minutos antes de la proyección, Torres explicó a Diario JAÉN que el germen del trabajo estuvo en la necesidad de “sacar a Lorca del espacio audiovisual español” y abordar su figura desde una perspectiva exterior. El punto de partida fue el hallazgo de distintas versiones de la conferencia Arquitectura del cante jondo, cuyas variaciones llevaron a los directores a investigar la influencia que la música cubana y el son tuvieron en el pensamiento del poeta, músico además de escritor.

El documental sitúa el viaje de Lorca a Cuba como un momento decisivo, tanto creativo como vital. Tras su estancia en Nueva York, el poeta llegó a La Habana casi por azar y terminó quedándose 89 días, atraído por una cultura que le resultaba sorprendentemente familiar. Según relató Torres, en Cuba Lorca encontró ecos profundos de Andalucía y una libertad personal que no sentía en la España de la época, marcada por tensiones sociales y personales. Una de las decisiones clave del proyecto fue que fueran voces cubanas las que relataran la huella de Lorca en la isla y la impronta que Cuba dejó en su obra. Para ello, Manuel Santos trabajó con actores cubanos residentes en España, buscando un equilibrio entre rigor histórico y verosimilitud. “La apariencia física y la voz eran fundamentales para dar vida a personajes de los que solo quedan testimonios escritos”, explicó, subrayando el cuidado puesto en la construcción de cada papel. En el apartado visual, la fotografía se convierte en un elemento narrativo esencial. Santos destacó el reto de recrear la luz y la atmósfera de La Habana de los años treinta desde localizaciones andaluzas, evocando espacios emblemáticos como el Floridita y transmitiendo la etapa “feliz” de Lorca en Cuba. El resultado es un documental que, más allá de su evidente rigor histórico, invita a redescubrir al poeta desde la mirada más luminosa y universal posible.

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