Doce meses y una causa

Un año transcurre desde la materialización de la segunda moción de censura de la historia en el Ayuntamiento de Jaén, un tiempo de obligado cumplimiento con promesas pendientes

06 ene 2026 / 08:00 H.

Todavía hay protagonistas de la primera moción de censura que registró el Ayuntamiento de Jaén que viven para contarlo. Ocurrió el 11 de julio de 1989, cuando el segundo alcalde de la democracia, el socialista José María de la Torre, consiguió gobernar con el apoyo del Centro Democrático y Social que lideraba Cristina Nestares. Los tres concejales del partido centrista, ante el rumbo de los acontecimientos, cambiaron de opinión y apoyaron a Alianza Popular, refundado ahora en Partido Popular, para aupar hasta el sillón de mando al siempre recordado Alfonso Sánchez Herrera. La historia se repite, tres décadas después, a la inversa. Hace un año se materializó la segunda moción de censura, con el Partido Socialista como brazo ejecutor de la alternancia gracias a tres ediles que, bajo el paraguas de Jaén Merece Más, devolvieron la Alcaldía a quien, en mayo de 2023, ganó las elecciones: Julio Millán Muñoz.

Doce meses se cumplen estos días de una maniobra que se escribirá en los libros de Historia Política de la capital. Toca hacer balance y, aunque la lectura depende del cristal con el que se mira, la objetividad dicta la sensación de que sí, pero no. Los antecedentes hay que buscarlos en un Grupo Municipal del Partido Popular que empezó mandato con el pie cambiado, con un reparto de competencias que forzó dimisiones y con una soledad dolorosa de un alcalde, Agustín González, siempre entre la espada y la pared. El partido con el que gobernó durante 565 días, incluidas las 500 noches de la canción de Joaquín Sabina, no se quedó atrás en estampidas como la más sonada, la de Manuel Carlos Vallejo, el crítico dentro de unas siglas que abandonó con una seria advertencia: “Es muy fácil hacer política desde las redes sociales”. Las 101 medidas que firmaron los populares andaluces para pactar con Jaén Merece Más en Jaén, Baeza, Santisteban del Puerto y Santiago-Pontones, en bloque, sirvieron para una firma ante notario que se esfumó como el humo de un cigarro en el caso de la capital, donde tampoco la Junta de Andalucía arrimó el ascua a su sardina para frenar lo que era un secreto a voces. Aprovecharon los socialistas, hartos de comer palomitas, con el arreglo de la deuda municipal como la excusa perfecta para tirar del hilo y desenredar la madeja que tenía el Ayuntamiento de la ciudad envuelto en una maraña permanente.

Un año transcurrió desde aquel preciso momento en el que Julio Millán regresó a la Alcaldía con más fuerza que nunca, con mejor talante, con el talento que da la experiencia y con la lección aprendida de compartir lo que es de dos. Supo dar el protagonismo merecido a quienes aceptaron el “sí” por respuesta y, aunque los avances en las grandes cifras son los de obligado cumplimiento, el Gobierno central despliega sobre la capital proyectos que favorecen un pacto que acabará antes de que termine la legislatura, como está mandado, por aquello de marcar posiciones políticas. El Centro Tecnológico de Desarrollo y Experimentación (Cetedex) o el proyecto de integración ferroviaria son dos ejemplos a los que los socialistas se aferran para coger ventaja. Y, mientras tanto, la oposición camina con la mirada perdida, unos abducidos por la luz que se atisba con las elecciones autonómicas, otros de vuelta de un viaje que les supo a poco y unos cuantos más, a la espera de lo suyo. Eso de que los jiennenses tienen lo que merecen es una verdad como el templo que levantó Andrés de Vandelvira en la mismísima plaza de Santa María, ese que ve pasar el tiempo delante de sus ojos sin que haya quien arregle el desaguisado de Jaén. Feliz 2026.

¿Qué pasará con los alcaldes de Ciudadanos en las próximas urnas?

Es pronto para tomar la decisión y, aunque todo puede cambiar en el último momento, lo que sí está claro es que no habrá vuelta hacia atrás después de aquel trascendental paso que hizo correr ríos de tinta. Son dos los alcaldes que tiene Ciudadanos en la provincia, Luis Miguel Carmona en Arjonilla, y Miguel Moreno en Porcuna, además de una veintena de concejales repartidos por las diez comarcas. El primero seguirá los pasos del segundo, un dirigente municipal que puede presumir de ganar con mayoría absoluta las elecciones municipales a las que concurre, con independencia de las siglas bajo las que se presenta. Lo hizo por el Partido Popular, después por Ciudadanos y, en las próximas, está convencido de que aspirará a continuar con el bastón de mando en la mano, pero tiene dudas de cómo hacerlo. Miguel Moreno esperará a ver qué ficha mueve Ciudadanos antes de tomar una decisión, aunque su intención es continuar bajo el mismo paraguas mientras haya suficiencia financiera. Sin embargo, los de Jaén Merece Más no paran de “tirarle los tejos”, un proyecto político que el alcalde de Porcuna considera interesante, pero con muchas lagunas personalistas, todas apartadas de su filosofía de vida.

EN CORTO. ¡Pide la dimisión!

Fue un concejal del Partido Socialista quien, momentos antes de la última comparecencia política del año 2025 del portavoz del Partido Popular en el Ayuntamiento de Jaén animó a Agustín González a hacer lo que, valga la redundancia, hizo: pedir la dimisión del alcalde, Julio Millán, y el edil Francisco Lechuga por incumplir el compromiso de aprobar los presupuestos para este recién año 2026. Quienes presenciaron la escena se quedaron boquiabiertos, porque todos habían escuchado rumores de las tensiones que existen en el seno interno del equipo de Gobierno, pero no de una forma tan descarada. Hay quienes apuestan, incluso, por una rivalidad clara a la hora de elegir al próximo candidato socialista.