¡Qué noche la de aquel día!
También hay que saborear la libertad de romper las normas, como la película de Los Beatles, aunque el cambio viniera impuesto > Una gran noche para una gran carrera, que se sobrepone a cualquier tipo de circunstancias > Hasta San Antón, Pascuas son
Había que rehacerse y nos rehicimos, Jaén es así, siliente y sufridora, pero capaz siempre de salir adelante en cualquier tipo de circunstancia (un beso enorme para las 30 familias que viven fuera de su piso por las grietas en la calle Unicef) y no fue fácil deshacer la costumbre de salir y llegar en el Gran Eje y tener que inventar otro trazado, con nuevo escenario para que los jiennenses le dieran vida y color, y aplausos, a una Carrera de San Antón que ha llegado a su 43 edición, la cuadragésimo tercera, que se dice pronto y ahí está, cada vez más superlativa, cada año con más enjundia deportiva y mayor atractivo vecinal y turístico. Nadie quiere perderse algo grande, único y excepcionalmente llamativo, miles y miles y miles de corredores haciendo suya la ciudad y la ciudad por entero respaldando la toma de las calles. Eso no pasa en ningún lugar del mundo.
Hacemos cosas excepcionales de las que sentirnos orgullosos y sin duda, esta es la que mayor autoestima nos aporta, de la que más orgullosos nos sentimos. Entre otras cosas, porque nos llaman amigos de España entera para que les consigamos un dorsal; ahí es nada, ahí está condensada toda su grandeza que vino para quedarse y aumentar cada año. Este cronista lleva 43 años escribiendo de la Noche de San Antón, en sus primeros años como periodista deportivo, por lo que pondero la estampida exponencial de su trayectoria incidiendo en que nada hubiese sido posible sin el aliento ciudadano. Las autoridades, chapó, dado el éxito, pero la medalla que trasciende fronteras es la de las calles abarrotadas de aplausos y las antorchas de la meta aportando color y olor a nuestra mejor imagen de cara al mundo. Qué noche la de aquel día, el de nuestro San Antón, saboreamos la libertad de tener que volver a reinventarnos por un contratiempo. Y qué zasca más rico.
Barrio, alegría y deporte, el no va más
Cerraremos tradiciones con las rosquillas
Groucho Marx, cómico americano: “Hijo mío, la felicidad está hecha de pequeñas cosas: un pequeño yate, una pequeña mansión...”
> ¡Que piense Jaén en grande algún día!
Emilio Luis Lara, escritor jiennense: “No hay otra persona en España capaz de concitar y conciliar a gente tan diferente, de distintas ideologías y hacer que todos compartan el mismo espacio con cordialidad”.
> ¡Premios Zenda y Pérez Reverte!
Fanny Rubio, poeta linarense: “Cuando veo los olivares de Jaén, siempre recuerdo la novela ‘El dios dormido’, que está hecha realmente sobre los olivares de Jerusalén”.
> ¡Con su tierra siempre presente!
> ¿Qué gran finca está en venta y el banco no sabe ya cómo volver a colocarla en el mercado?
> Clama al cielo su ostracismo, cuando lo dio y lo da todo por el partido y su futuro