Un paréntesis de normalidad

    07 feb 2026 / 10:32 H.
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    El mal tiempo no cesa, pero la fiereza con la que ha azotado estos días da una tregua que permitirá recomponer el puzle de la cotidianidad. La borrasca Leonardo deja en la provincia de Jaén una mezcla de alivio, prudencia y normalidad frágil. Tras días de lluvias persistentes, desbordamientos de ríos, cortes de carreteras y más de 200 evacuados en diferentes municipios, la vida diaria intenta reconstruirse mientras el suelo sigue saturado y la amenaza no se disipa del todo. En buena parte de Andalucía vuelven hoy las clases presenciales, un signo de que lo peor del temporal ha pasado y de que las administraciones y las familias buscan retomar la rutina perdida. Jaén recupera hoy la vida escolar tras el paso de la borrasca Leonardo, un regreso que simboliza mucho más que la reapertura de las aulas. Ese tira y afloja resume bien el momento: el temporal ha cedido intensidad, la mayor parte de la comunidad ve la vida reanudarse, pero la lluvia que ya ha caído ha sido extraordinaria y el suelo está tan exhausto que cualquier nuevo frente —como los que anuncian los modelos meteorológicos— puede volver a complicar la situación. La sensación entre vecinos y técnicos es que la calma es temporal y relativa, y que la vuelta a la normalidad que muchos ansían es, de momento, un paréntesis entre advertencias meteorológicas. En Jaén, la gestión de este episodio ha sido medida: apagar la alarma sin ignorar los ecos del riesgo. Ahora, más que aplausos por la vuelta al colegio, la comunidad mira al cielo y al suelo con el mismo respeto que se impone cuando el agua manda. Cada retorno de clases y cada coche circulando por carreteras rescatadas de la inundación lleva, junto al alivio, una nota de atención: en el clima actual, la normalidad puede sentirse efímera.

    Editorial