Semana intensa en el deporte
La presente no es, especialmente, una semana fácil para el deporte de la capital y de la provincia. El cruce de comunicados, los reproches públicos y la sensación de desencuentro entre dos de sus principales referentes, el Jaén Paraíso Interior y el Jaén Club Baloncesto, dejaron una imagen poco edificante en torno a la gestión del Pabellón Olivo Arena. Durante días, ambas entidades defendieron sus posturas en un pulso que, lejos de resolverse con discreción, se trasladó al terreno mediático, lo que generó desconcierto entre aficionados e instituciones. El momento más delicado llegó el martes, cuando el club de fútbol sala comunicó que no existía opción de adelantar su partido, lo que parecía cerrar la puerta a que el conjunto de baloncesto pudiera disputar su encuentro a las ocho de la tarde. Aquella posición, firme en apariencia, acentuó la tensión y alimentó la percepción de falta de entendimiento en un asunto que exigía precisamente lo contrario: diálogo, coordinación y altura de miras. Sin embargo, pronto cambió el escenario. La aceptación del Córdoba Patrimonio de la Humanidad para jugar el sábado a las cinco y media abrió la vía del acuerdo. A partir de ahí, y casi en cadena, el Jaén CB también logró reorganizar su compromiso para disputarlo a las nueve. El desenlace evidenció que, con voluntad, los pactos son posibles. Así lo reflejaron los comunicados posteriores, en los que el Jaén Paraíso Interior quiso agradecer la implicación de la Diputación Provincial, así como la mediación de la Real Federación Española de Fútbol y la predisposición del Córdoba. Jaén no puede permitirse que sus clubes proyecten divisiones cuando comparten espacio, afición y objetivos de crecimiento.