Regularizar la inmigración

    08 feb 2026 / 09:50 H.
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    El Gobierno tramita, por la vía de urgencia, un real decreto para regularizar, de forma extraordinaria, a más de medio millón de extranjeros que se encuentran en España. La medida, aplaudida por los colectivos sociales de la provincia, contribuirá a mejorar la situación de un número indeterminado de personas, porque hay que tener en cuenta que resulta complicado establecer una estadística cuando la falta de documentación les impide aparecer en el sistema y, sin embargo, están dentro de él y se mueven en la economía sumergida.

    No será fácil acreditar una estancia superior a los cinco meses anteriores al 31 de diciembre de 2025, pero la voluntad del Ejecutivo central es un buen punto de partida para controlar a una población que necesita permiso de residencia y de trabajo para empezar una nueva vida. Hay que tener en cuenta que quien huye de su país, dejando a su familia y a sus raíces atrás, lo hace por necesidad, por lo que necesitan el acogimiento de quienes tienen la suerte de vivir en el estado del bienestar para llegar al destino que buscan. Quedan detalles por conocer, pero el real decreto, siempre que se aplique en su justa medida, contribuirá a reducir la explotación laboral y a eliminar la contratación irregular que, actualmente, no consta en la Seguridad Social. Es, ante todo, una cuestión de dignidad humana, aunque es importante que la propuesta, que está en vía de tramitación, cuente con el respaldo de todos los grupos políticos para alejar cualquier viso de controversia, el principal motivo de confrontación. El proyecto retoma la Iniciativa Legislativa Popular presentada en febrero de 2022, respaldada por 700.000 firmas de ciudadanos y que fue apoyada por todos los partidos. España tiene una oportunidad para consolidar su debilitada política migratoria. Es el momento de hacerlo de una forma ordenada, consensuada y alejada de intereses partidistas que a lo único que conducen es a la polarización, el populismo y la crispación social. Son personas las que deben centra el debate.

    Editorial