Recuperación de la confianza

    23 ene 2026 / 08:32 H.
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    El mayor accidente ferroviario que se recuerda en España centra todas las atenciones cuatro días después de tan trágico desenlace. El mundo entero está de luto ante una catástrofe que nadie podrá olvidar, con 43 personas fallecidas hasta el momento y cientos de heridos. Es la primera incidencia grave que sucede desde que se puso en funcionamiento la alta velocidad en territorio nacional, una tragedia que llega, además, en un momento de desprestigio de uno de los transportes públicos considerados, hasta el momento, más seguros. Las víctimas, sus familiares y los ciudadanos en general necesitan respuestas ante tanta incertidumbre y, en este sentido, el Gobierno tendrá que redoblar esfuerzos para liderar una investigación que debe ser seria y, a la vez, no se puede prolongar en el tiempo. Todas las hipótesis están abiertas y, en este sentido, habrá que dejar hablar a los expertos y evitar juicios de valor con tintes políticos que a lo único que conducen es a ahondar en el dolor de los afectados. La complejidad del descarrilamiento obliga a pensar que no fue un problema de mantenimiento ni una falta de inversiones y, sobre todo, somete a reflexión las condiciones en las que se presta el servicio ferroviario en los últimos años, sobre todo desde el proceso de liberalización que incrementó sustancialmente el número de trenes en circulación. Es un acto de justicia conocer la verdad de lo sucedido y, a la vez, urge saber las causas para poner medios y que no vuelvan a ocurrir escenas como las vividas en los últimos días. La confianza en la alta velocidad en la red convencional está cuestionada en los últimos años, por lo que recomponer todo lo que está roto en este momento costará mucho esfuerzo y tiempo.

    Editorial