La solidaridad de los pueblos

    15 feb 2026 / 09:17 H.
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    La consecuencia más catastrófica del tren de borrascas que azota Andalucía ocurre en Grazalema, un pequeño pueblo de la Sierra de Cádiz en el que habita el silencio desde hace más de una semana. Sus vecinos vieron truncada su tranquilidad diaria, el pasado día 4, al caer sobre ellos casi seiscientos litros por metro cuadrado de precipitaciones en veinticuatro horas, una acumulación que inundó sus calles, convertidas en ríos, y sus propias casas, con agua saliendo de enchufes, suelos y paredes.

    Todo esto obligó a que un día después el municipio entero, algo más de 1.600 personas, tuviera que ser desalojado. Su mundo se trasladó hasta el pabellón malagueño de El Fuerte de Ronda, donde ahora llenan sus horas entre la ayuda de gente anónima con juegos, charlas, incertidumbre por el regreso y mucha paciencia para afrontar lo que les ha tocado vivir a gran parte de ellos, estando otra parte acogida entre familiares y amigos de otros pueblos como Zahara de la Sierra, El Gastor, Algodonales, El Bosque o Prado del Rey. La solidaridad brilla en medio de la catástrofe, como ocurrió en las zonas residenciales de Los Puentes de Jaén aquellos días en los que los propietarios de las viviendas pudieron regresar para limpiar sus casas, donde se encontraron con manos amigas dispuestas a adecentar lo que provocó la lluvia.

    Aunque Grazalema es uno de los municipios más lluviosos de España, lo cierto es que nadie vaticinaba días antes lo que pasó hace una semana. Ese es justo el tiempo que llevan ya sus vecinos fuera de sus casas, que han convertido el pabellón rondeño en un punto de encuentro y centro de día en el que estar juntos y compartir llantos pero también alegrías, como el reciente cumpleaños de Pepe Ramírez, un vecino de 94 años que ha tenido que festejar esta fecha lejos de su casa pero rodeado del cariño de mucha gente. Es en circunstancias difíciles como esta cuando aflora la bondad, la ayuda desinteresada y el momento en el que hay que valorar los servicios públicos que tiene Andalucía. Para todos, un aplauso unánime.

    Editorial