La importancia de prevenir

    08 mar 2026 / 09:35 H.
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    Fue valiente el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, con su asistencia a la inauguración del VII Congreso Andaluz de Personas con Cáncer y sus Familias, después del revuelo generado con los fallos de los cribados. Sin embargo, era una oportunidad única para cerrar filas y, después de reconocer los errores y tomar medidas, mirar cara a cara a profesionales y afectados. Su mensaje en Jaén, fue, precisamente, el llamamiento a la población para participar en las pruebas diagnósticas que ofrece el sistema público para la detección precoz de determinados tipos de una enfermedad que cada vez tiene más porcentaje de curación gracias a los avances en la investigación.

    No hay que escatimar en recursos económicos para invertir en infraestructuras, personal y todas las herramientas imprescindibles para luchar contra uno de los males más dañinos que afectan a la sociedad actual, con la mirada puesta en la salud como una inversión, no como un gasto. La promoción de la prevención, incluso desde las aulas, es una obligatoriedad, con la práctica de hábitos saludables que tienen que ver con la alimentación, con el tabaco e, incluso, con la exposición al sol. Prevención, diagnóstico y curación son los tres pilares en los que se basa el éxito o el fracaso de un sistema público que no puede flaquear en favor del privado. Todos los usuarios, con independencia del nivel de su economía doméstica, tienen derecho a una sanidad universal con atención integral, tal y como recoge la Constitución Española. En este sentido, los partidos que representan el arco parlamentario están llamados a luchar, unidos, para que no haya pasos atrás en las inversiones que tienen que ver con la salud de los andaluces. No se trata de armar ruido y de hacer política con algo tan serio, sino de trabajar con seriedad para que quienes más sufren sientan el aliento de las instituciones públicas, aquellas que se conforman con el voto de los ciudadanos en unas urnas convocadas de forma democrática. Ese es el único camino y, por supuesto, la meta.

    Editorial