Infraestructuras paralizadas
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible tiene ya aprobados, de forma provisional, los proyectos de dos nuevos tramos de la A-32 —la autovía que discurrirá entre Bailén y Albacete— en la provincia de Jaén con un presupuesto estimado que asciende a 278 millones de euros. Se trata, en concreto, de Villanueva del Arzobispo-Beas de Segura y Beas de Segura-Arroyo del Ojanco, en un trazado perteneciente a la Red Transeuropea de Transporte, un eje que comunica las comunidades autónomas de Andalucía y Castilla-La Mancha con el Mediterráneo. Se trata de un paso más en una infraestructura necesaria para la vertebración interna y externa de una tierra que nota, de forma positiva, los cambios experimentados en la conexión de la capital, por ejemplo, con un buen puñado de municipios de las comarcas de Las Villas y de Segura de la Sierra. No se pueden producir más paralizaciones de las ya vividas en una obra que, como todas las que discurren por la provincia, se prolongan en el tiempo sin que los jiennenses salgan a la calle para protestar lo que, por justicia, les pertenece. Es normal que arrecien las críticas de la oposición cuando se sirve en bandeja el cúmulo de la discriminación. Los ciudadanos necesitan comprobar cómo la política tiene la capacidad suficiente para cambiar el rumbo de los acontecimientos, con iniciativas valientes que apuesten por un territorio después de un abandono histórico que suena a estribillo de una canción que nadie quiere escuchar. Jaén necesita estar mejor conectada con Andalucía y con España tanto por ferrocarril como por carretera, y lo mismo que el PP critica la falta de agilidad en la A-32, debe reivindicar una autovía por El Carpio.