Hasta cuándo sufrirá el bolsillo
Entre los tambores de guerra en Oriente Me-dio y la convocatoria de huelga en estaciones de servicio, el derecho a la movilidad pasa a ser artículo de lujo para una gran mayoría de la sociedad que ya no sabe de dónde recortar. España llega al puente de mayo con incertidumbre: lo que debería ser un periodo de descanso y dinamismo económico para el sector servicios, se ha transformado en una carrera de obstáculos para el ciudadano medio. El precio de los combustibles funciona como un termómetro de la salud doméstica y geopolítica y decir que se ha vuelto a disparar es quedarse corto. La escalada de tensión en el estrecho de Or-muz y el conflicto abierto que involucra a Irán inyecta una dosis de pánico en una cuestión que no es solo oferta y demanda, sino el miedo al desabastecimiento que empuja al alza el precio del crudo. Cuando las rutas estratégicas se militarizan, el efecto dominó es inmediato: sube el transporte, sube la electricidad y sube la cesta de la compra. El consumidor español asiste con impotencia a una subida de precios preventiva que se aplica con una rapidez quirúrgica en el surtidor, pero que rara vez baja con la misma fuerza cuando las aguas internacionales se calman. A este escenario de “importación de crisis” se le suma ahora un frente interno: la huelga en las estaciones de servicio. Los sindicatos Unión General de Trabajadores (UGT) y Comisiones Obreras (CC OO) fijan sus paros las jornadas con mayor movimiento: el 30 de abril y el 3 de mayo. Lo hacen como medida de presión para desbloquear un convenio colectivo que consideran injusto. Es legítimo, y hasta necesario, que los trabajadores exijan una actualización salarial del 2% al año y mejoras en la conciliación ante una inflación que devora sus nóminas. Sin embargo, el momento elegido sitúa al usuario como rehén de una negociación que parece estancada. Las empresas del sector, que reportan beneficios récord al calor de los altos precios, tienen la responsabilidad económica y moral de evitar un colapso que afectará gravemente a la logística y al turismo.