Estado de derecho en Venezuela
Estados Unidos pretende hacerse cargo del Gobierno de Venezuela después de capturar al presidente, Nicolás Maduro, en Caracas. El artífice de la maniobra, Donald Trump, aboga por una transición segura, pero la vulneración de un derecho internacional abre un escenario lleno de peligros. No puede haber una liberación acompañada de la palabra “democrática” cuando el instrumento utilizado es una operación militar contra una de las principales fuentes petroleras del continente. La violencia conducirá a un callejón sin salida que, sin lugar a dudas, no conviene ni a los chavistas que justifican la represión en la búsqueda constante de la defensa nacional. Mientras tanto, las instituciones venezolanas controladas por el movimiento que aupó a Nicolás Maduro al poder continúan en funcionamiento y la que su “número dos” en términos políticos, la vicepresidenta Delcy Rodríguez, exigió una “prueba de vida” a Estados Unidos que confirme el bienestar del presidente y de su esposa. Asimismo, Caracas solicitó formalmente la convocatoria de una sesión de urgencia del Consejo de Seguridad de la ONU para abordar la agresión de Estados Unidos, independientemente de que haya quienes celebren la detención en plazas de todo el mundo. Las pretensiones políticas de Donald Trump resultan preocupantes. No existe transición legal bajo tutela extranjera ni democracia posible si el futuro de un país se administra desde fuera, como si se tratara de un protectorado. La captura tiene que servir para, a través de las urnas, devolver el Estado de derecho a un país en el que los venezolanos aspiran a vivir en libertad y con tranquilidad.