El inicio de una nueva vida

    25 ene 2026 / 09:23 H.
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    La situación que viven veintinueve familias de la calle Unicef, situada en el barrio de Santa Isabel, es preocupante. El movimiento de tierras generado por la construcción de un edificio cercano tiene en vilo a los propietarios de un edificio que se vieron obligados a abandonar sus hogares para ponerse a salvo de un mal mayor. La mayoría tomó la decisión de realojarse en viviendas privadas de personas cercanas y, sin embargo, hubo quienes optaron por los hoteles que puso a disposición el Ayuntamiento ante la imposibilidad de hacerlo en otros lugares de confianza. Hay que aplaudir el aliento y la cercanía demostrados por el alcalde, Julio Millán, quien cada día, desde que se detectaron las grietas, visita a los vecinos afectados y realiza el seguimiento de las obras.

    Los técnicos aseguran que las vigas instaladas en los trabajos de construcción del inmueble en cuestión dan resultado y, desde que se colocaron, no se ha producido más movimiento del terreno. Todo parece indicar que las familias que ahora ven alterado su día a día podrán regresar pronto a sus pisos, pero está claro que tienen todo el derecho del mundo a exigir seguridad para poder vivir con la tranquilidad que tenían antes de que se detectara este grave problema. Tanto los técnicos municipales de Urbanismo como el Servicio de Emergencias realizan inspecciones continuas, mientras la empresa promotora ejecuta las intervenciones necesarias para estabilizar el terreno, como la colocación de codales para contener el muro afectado y evitar nuevos desplazamientos. Los estudios topográficos demuestran una clara mejoría, pero habrá que analizar detenidamente qué falló para poner en peligro al edificio de la calle Unicef y, si procede, depurar responsabilidades. Los vecinos afectados se reagrupan para reclamar daños y perjuicios ante una situación insólita, con independencia de que cada uno, de forma individual, decida reclamar a sus seguros particulares. No hay que escatimar en esfuerzos para devolver la tranquilidad a las veintinueve familias.

    Editorial