El futuro del campo en Europa
El ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, defiende el acuerdo comercial entre la Unión Europea y Mercosur como una “oportunidad histórica” para los productores andaluces y españoles, de tal forma que resta fundamento a las reticencias expresadas por parte del sector agrario y a las movilizaciones registradas contra el pacto. Considera que es una oportunidad y una necesidad estratégica la diversificación de los mercados exteriores y el mantenimiento de la competitividad agroalimentaria de España y de la Unión Europea en sectores como el del aceite de oliva. Una de las bondades es que protege las denominaciones de origen y, en este sentido, sólo ve bondades en una maniobra en la que el Gobierno tendrá que garantizar el cumplimiento de las mismas exigencias de seguridad alimentaria de la Unión Europea en los productos importados. Sin embargo, hay incertidumbre entre las organizaciones agrarias. El sector ve desequilibrios en el acuerdo, falta de reciprocidad y competencia desleal en la carne de vacuno, la ganadería extensiva, porcino, carne aviar, apicultura, miel y cereales. Y, en cuanto al aceite de oliva, hay recelo ante los posibles beneficios a corto y medio plazo. Existen dos claves fundamentales del rechazo: la entrada de productos elaborados con sustancias prohibidas en el seno interno de la Unión Europea, sin controles suficientes en frontera, y los acuerdos comerciales con terceros países, que utilizan al sector agrario como moneda de cambio. Los recortes encubiertos alimentan la preocupación por el futuro presupuesto agrario europeo. Hace falta más claridad.