Diálogo por el escudo social

    10 feb 2026 / 08:26 H.
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    Una de las principales ventajas que tiene la fragmentación parlamentaria que existe en España actualmente tiene que ver con la negociación. Los partidos políticos con representación en el Congreso de los Diputados se ven obligados a dialogar y consensuar los grandes asuntos que afectan a los ciudadanos para que el Gobierno pueda sacar adelante sus propuestas, lo que enriquece el debate y hace que las decisiones no sean unilaterales e interesadas. El ejemplo se ve claro en los últimos días, con el debate abierto por el polémico escudo social, que al final se tuvo que separar de la revalorización de las pensiones, que ya no debe encontrar más obstáculos en el camino. No será fácil conseguir el visto bueno de una propuesta que nace con la pretensión de ayudar a los más vulnerables y que, sin embargo, incluso ya desgajada, encuentra el rechazo de la oposición e, incluso, de fuerzas políticas que habitualmente apoyan a quienes tienen la batuta en la mano. Se trata de una veintena de medidas agrupadas bajo el mismo concepto, entre ellas la prórroga de la prohibición de desahucios sin alternativa de alojamiento a los inquilinos en situación de vulnerabilidad que hayan dejado de pagar el alquiler a sus casero. En este caso se ha modificado también la propuesta inicial, tras pactar con el PNV que el desalojo sí se podrá ejecutar cuando el propietario tenga como máximo dos pisos de su propiedad. La táctica del paquete completo visualizó una forma de hacer política más que cuestionable, pero la minoría gubernamental obliga, precisamente, obligó a cambiar la propuesta inicial para encontrar apoyos necesarios como los de Podemos.

    Editorial