Berges: Un arquitecto de 10
Será por ley de vida, pero con la capacidad intelectual y física, solamente mermada por la vista y el oído, los últimos tiempos del jiennense Luis Berges Roldán han estado rodeados de una actividad cultural y figurativa fuera de lo común. El pasado junio cumplió 100 años y con la Medalla de Oro de la ciudad en su haber, los lectores del periódico provincial han sido testigos de un memorándum permanente de su obra, que excede incluso cualquier tipo de recopilación, porque con este hombre único y universal, su obra no puede ser encasillada, lo que hizo ha tenido múltiples formas de expresión. Porque, mención especial, el arquitecto Berges ha sido un humanista creador de espacios de otro tiempo con permanente vigía del pasado y compilador de todos los tesoros de Jaén, incluso en dibujos y acuarelas, que quedan legados en libros para las generaciones del futuro. Jaén dice hoy adiós a un hombre adelantado a su tiempo, al que le han faltado tres meses para cumplir los 101 años y cuyo tesoro profesional es de una transversalidad exclusiva de su persona y de su figura, que merece, cuando menos, una calle principal en La Magdalena, como su padre la tiene en la zona de expansión antigua de la ciudad, bajo el casco histórico, justamente donde luego se construiría la Audiencia Provincial. Jaén hizo los deberes en vida con este arquitecto de 10 y debería seguir haciéndole caso en lo que ha dejado dicho por escrito y en sus ultimas entrevistas: Recuperemos los Baños del Naranjo, no hagamos del Jaén antiguo un cúmulo sin fin de viviendas en ruinas y pensemos nuestra ciudad en grande para así acomodarla visual urbanísticamente a los tiempos que le corresponden como capital de provincia. Descanse en paz un grande de Jaén: Luis Berges Roldán.