Un Ibertrén para Óscar Puente
¿Se acuerdan de aquel juguete de los años 70? Después de los incidentes del sistema ferroviario español, con todo el respeto y salvando las distancias, lo ocurrido me recordó a mi niñez. Poco duraban aquellos vagones sobre las vías de juguete. Lo del día 18 de enero fue uno de los días más trágicos que recuerdo en Andalucía. Adamuz se convirtió en historia. Una sangrienta historia de terror, desgracia y dolor. Dos trenes fueron la tumba de 45 personas y el escenario de decenas de heridos. Imágenes que nunca nadie quisiera vivir. Gritos desgarradores, muertos, niños que necesitarán ayuda el resto de sus vidas, que sus retinas guardarán el horror a tan temprana edad sin entender el color de sus lágrimas. El desconcierto se apoderó de los primeros momentos. Un caos que nadie entendía. El infierno rodeó a los ocupantes de esos trenes que por fatalidad se encontraron en vías paralelas tras el descarrilamiento de uno de ellos provocando secuencias de pánico e incertidumbre. El respeto institucional fue la clave para que las fuerzas de seguridad del Estado, bomberos, protección civil y decenas de voluntarios unieran esfuerzos por liberar del amasijo de hierros a los que cuando abrieron los ojos sintieron estar vivos. La política se apartó en un primer momento. Nadie culpaba a nadie. Pero han pasado los días y la investigación va aclarando las causas del fatal desenlace. Todo parece indicar que el deterioro de la infraestructura hizo descarrilar al primer tren y ahí es donde se buscan responsables. Ya no hay tregua ni alabanzas. Se podían haber evitado los fallecimientos sin esa rotura en las vías y alguien debe pagar con su cargo y ante el juez. Naturalmente Pedro Sánchez no sabe no contesta. Asume la total responsabilidad pero, de momento, sólo son palabras viniendo de un mentiroso compulsivo. Todo señala al ministro de transportes Óscar Puente. El que fuera alcalde de Valladolid ha buscado todo tipo de excusas para quitarse de en medio, pero las evidencias y los estudios científicos avalan la dejadez de la red viaria en las manos del discípulo de Sánchez. Es verdad que aún no ha concluido la investigación, pero existe similitud en las muescas de las rodaduras de trenes que pasaron minutos antes, lo que evidencia la rotura de la vía antes del infortunio. Ya nadie devolverá la vida de los fallecidos. Tampoco el estado psicológico de los familiares, pero Óscar Puente debe marcharse y que la Justicia le haga pagar lo de Adamuz, lo de Cataluña, lo de Cartagena... y todas las deficiencias que estaban advertidas con antelación. Si el ministro quiere jugar a trenecitos, yo le regalo un Ibertrén para que se quede en casa y no rompa más vidas. Descansen en paz todas las víctimas y un fuerte abrazo a los heridos y familiares. Adamuz somos todos.
RAFAEL ORDÓÑEZ MARTÍNEZ
Eres bueno, pero...
No voté a Sánchez la última vez. Hasta al más pintado acaban engañando los nuevos corruptos; de ahí que haya que cambiar pronto incluso al jefe más pintado, porque no es un dios. Ni siquiera el así entonces apoyado Felipe González, hoy buen amigo de Feijóo. ¡“Cosas veredes, Sancho”, digo, Sánchez!
JAUME MIT PAU / BARCELONA