¿Se buscan culpables”

    16 ene 2026 / 08:36 H.
    Ver comentarios

    La destitución de Xabi Alonso no ha sorprendido a nadie, pero no por ello deja de ser sonrojante. El vestuario madridista ha logrado su objetivo: señalar al míster y apartarlo del banquillo, pese a que sus números no describen precisamente un fracaso. En sus primeros 34 partidos al frente del Real Madrid, ha sumado 24 victorias, 4 empates y solo 6 derrotas, exactamente el mismo balance que Hansi Flick en sus 34 primeros encuentros como técnico blaugrana. Con idéntico registro de resultados, el Barcelona ha mantenido la confianza en Flick, mientras que a Xabi Alonso se le ha negado ese respaldo institucional, muy en particular por parte de Florentino Pérez. Un equipo lo forman todos sus integrantes, desde el entrenador hasta el último utillero, pero en este caso la responsabilidad se ha concentrado, de nuevo, en la figura del técnico.

    Los egos desmesurados de algunas de las principales estrellas han terminado por llevárselo por delante, pese a que ya demostró su valía triunfando en la siempre complicada liga germana. La supuesta elegancia del club blanco ha brillado por su ausencia en esta gestión: más que futbolistas, parecen revoltosos empeñados en hacer de su capa un sayo. El Real Madrid atraviesa una etapa difícil en la que, a pesar del brillo de sus estrellas, muchas veces juegan y mandan como y cuando quieren, al dictado de unos pocos. Esta situación recuerda inquietantemente a la política nacional, donde una minoría conduce al país por la senda de sus propios intereses. No se ha concedido el tiempo suficiente a un buen entrenador, sacrificado en el altar de los súper egos. Igualico que el difunto de su agüelico. ¿Logrará este club levantar algún título esta temporada? ¿A quién culpará entonces el presidente? Porque, visto lo visto, da la impresión de que el auténtico Parlamento nacional se ha instalado en el Bernabéu.

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA

    ¿Existe mayor miseria moral?

    Si se analiza la actuación del PP, de Isabel Díaz Ayuso y de la Comunidad de Madrid con las residencias de mayores, la pregunta es retórica. Mientras miles de personas mayores malviven en centros con carencias crónicas de personal, atención sanitaria y mantenimiento degradados, el Gobierno madrileño dejó sin ejecutar 61,5 millones de euros destinados a mejorar su cuidado. No fue un error técnico ni una anécdota presupuestaria: fue una decisión política.

    Ese dinero público, que debía servir para dignificar los últimos años de vida de quienes sostuvieron este país, acabó engordando al grupo privado Quirón Salud. Un transvase indecente de recursos de lo común a lo privado, de los vulnerables a los privilegiados. El modelo del PP es este: adelgazar lo público —sanidad, educación, residencias..., pensiones aún no porque no pueden— hasta asfixiarlo y después justificar el negocio privado como salvación inevitable. El resultado es devastador, inmoral y aumenta la desigualdad.

    Resulta especialmente sospechoso que, en este contexto, empresas muy beneficiadas por la política sanitaria madrileña coloquen a la pareja de la presidenta en un cargo extraordinariamente bien remunerado. El conflicto ético es evidente, aunque se intente maquillar con coartadas legales. Lo ocurrido en Madrid no es mala gestión, es desprecio social. Es decidir que nuestros mayores estorban —“se iban a morir igual”— y que su cuidado no da votos ni dividendos. Es gobernar contra la dignidad humana. ¡A seguir votándoles!

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON / MADRID

    Sin estrategia

    Está claro, clarísimo, que desde el punto de vista político no soy un buen estratega. Al menos desde el punto de vista personal, que debería ser el menos importante en política. Y es que tengo razones para decirlo: gané las elecciones municipales en Linares y no conseguí ser alcalde; se juntaron tres partidos para impedirlo, con la aquiescencia del pope del mío. Luché para que el tren Jaén Madrid se reforzara por Linares Baeza, se articulara la provincia hacia Almería, se fomentara la red de cercanías y se redujera a dos horas y media el trayecto entre Jaén y Madrid. Fracasé: el Ministerio de Fomento apostó por la miopía capitalina y ahora pretende una inversión inmensa y sin sentido, un AVE Jaén Madrid, para dejar al resto de la provincia sin ferrocarril. No logré que la Diputación financiara el nuevo estadio de Linarejos, pese a que, con una justificación ridícula y cateta, lleva gastado en un pabellón lo que valía el estadio por cuatro, o por cinco. Fracasé también en lo cultural; es verdad que conseguimos que Cástulo fuera el centro de atención de la arqueología española durante años, pero no fui capaz de articular un proyecto que perdurase en lo institucional.

    Muchos fracasos, también en lo orgánico, en fin, que me hicieron saber lo que ya he dicho: no soy, en lo político, un buen estratega. Al menos en lo personal. Y es por eso por lo que, en lugar de trabajar en la táctica cortoplacista e individual, me asaltan algunas dudas. Me pregunto, por ejemplo, si los vecinos que me paran por la calle tratan de engañarme cuando me dicen que están huérfanos de izquierda. Me pregunto si, cuando dicen que no confían en los nuestros, lo hacen porque ya han encontrado otros en los que confiar. Si, cuando se declaran cansados de proyectos sin sentido, piensan que hemos perdido nuestra brújula electoral. O si, cuando nos llaman electoralistas, en realidad nos están soltando la mano. Si, mientras debatimos sobre lo público y lo social, saben que los nuestros están en una pelea por un puesto en la lista o por quedarse con el sillón provincial, aun a costa de que ya ha pasado su tiempo. Y han dejado la hierba quemada... ya sabéis, el legado.

    DANIEL CAMPOS LÓPEZ / LINARES

    ¿Se irán de Irán?

    Las escenas que vemos en las ciudades iraníes son la prueba evidente, otra más, del proceder vesánico y sanguinario de la teocracia chií que aplasta a sus compatriotas. Confiemos en que de una vez por todas ese régimen abyecto se encuentre en fase terminal dando sus últimas boqueadas, lo que lo convierte en más peligroso si cabe; uno en su candidez se pregunta cómo es posible el silencio atronador de algunos partidos políticos, organizaciones feministas y del entorno lgtbi, amén de sindicatos e incluso de las ONG. Uno no se explica, tal vez sí, cómo es posible que las mujeres iraníes no merezcan el apoyo y aliento de sus compañeras españolas del 8M. Uno se queda perplejo. ¿Dónde están las organizaciones que de forma tan aguerrida y alegre reivindican el día del orgullo?. Nadie ignora que hombres iraníes son ahorcados debido a su orientación sexual y hasta hace unos pocos años los colgaban de las grúas como público escarmiento y escarnecimiento. Uno se asquea al constatar que organizaciones en defensa de la infancia, se colocan de perfil ante los ignominiosos ataques que sufren las niñas persas. Uno siente una nauseabunda y vertiginosa sensación de vergüenza ante tales comportamientos, ignorando las atrocidades que padece la sociedad iraní. ¿Se irán de Irán los perpetradores o los echarán?

    FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ / LASARTE-ORIA

    Cartas de los Lectores