Ni brujas, ni sacerdotisas
En la principal manifestación feminista del 8 de marzo en Madrid todavía vimos un cartel que reivindicaba poder ser sacerdotisa, “como ella”. Hace pocos siglos que algunas reivindicaban ser brujas y eran quemadas por hombres que habían creado o ampliado ese oficio precisamente para dominar mejor a las mujeres y los más crédulos, ambos grupos que, como los de sacerdotes o brujos, son cada día más minoritarios en España.
MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA
Tsunami y volcán
Mi memoria se retrotrae al 28 de junio de 1914, cuando tuvo lugar en Sarajevo el magnicidio contra el archiduque del imperio austro húngaro y su esposa; supuso la chispa que originó la Primera Guerra Mundial. A día de hoy, la entente militar formada por Estados Unidos e Israel contra Irán se transmuta en un alud, tsunami, volcán que arrastra todo lo que pilla por delante y sus consecuencias son imprevisibles. El teatro de operaciones se extiende como, nunca mejor dicho, una densa mancha de petróleo que todo lo asola y cada vez son más los países involucrados. Intereses geopolíticos, económicos, religiosos, odios atávicos, miedos cervales, etcétera, han cristalizado en un totum revolutum. Rusia y China observan agazapadas y en lontananza el tablero antes de mover sus piezas; los rusos, gracias a una carambola, ven levantadas ¿temporalmente? las sanciones a su petróleo y ello nos recuerda un proverbio suyo: “Cuando dos vecinos se pelean, el tercero recoge la leña”. Chinos e indios se han apresurado a cambiar de proveedor. Estados Unidos es autosuficiente y además controla la riqueza del subsuelo venezolano. Europa es un actor secundario, inane y dividido; depende de otros tanto para la energía como la defensa. Los efectos para el viejo, avejentado y viejuno continente pueden suponer un alud, tsunami y volcán económico y social. Una mecha que avanza y debemos apagar.
FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ
Justicia divina
Ninguna guerra es justa. Los líderes siempre interpretan lo que el “ser supremo” desea, usando religión o seguridad como excusa. Lo vemos en la agresión actual, donde persiste la invocación religiosa. Igual en la teocracia iraní: la misma fe justifica violencia, tortura y muerte contra su pueblo. Los actores de esta guerra priorizan la victoria sobre la paz. En Europa, Ursula von der Leyen no convence. Su gestión de la crisis ha sido cuestionada por falta de liderazgo; los partidos la sostienen por falta de alternativas, pero precisan de una figura que dé la cara. Hemos priorizado gasto en armas sobre inversiones ciudadanas. Europa eleva su cuota en defensa global, mientras se debate blindar lo social. ¿A quién engaña esta clase política? La guerra avanza, y la paz llegará con devastación creciente. No es justicia divina, sino injusticia humana la que incendia el mundo. ¿Existirá algún siglo sin guerra donde la paz predomine en el planeta? Soñar es lo único que le queda al ser humano.
PEDRO MARÍN USÓN