Mendicidad en Granada y Navidad

    06 ene 2026 / 08:30 H.
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    Muchos ciudadanos de nuestra tierra andan de acá para allá sin hogar, las mas de las veces en la calle, por lo que se hace necesario que aunque existen lugares temporales muy escasos para cobijar a estas personas, existan y se construyan más albergues y lugares de acogida y refugio para sobre todo en las noches más frías y de invierno atender a todo este tipo de personas. Aunque las administraciones públicas ya hacen un esfuerzo, quizás dicho esfuerzo no sea el suficiente ni el adecuado, lo que nos recuerdan el hecho o suceso bíblico del nacimiento del Mesías en humildad y pobreza, que tuvo lugar en un establo, cueva o pesebre, según la narración bíblica del Evangelio de Lucas, pues no había lugar para ellos en la posada. En los tiempos modernos no es admisible que tales personas estén desatendidas, o por falta de medios electrónicos no puedan a veces ni solicitar el ingreso mínimo vital etc.. Por todo lo anterior las administraciones públicas deberían de hacer un mayor esfuerzo por coordinar de manera presencial en la calle a todo este tipo de personas con ayudas de voluntarios, asistencia social y la propia policía local, así como que tales personas aunque en libertad, estén más y mejor alimentadas, identificadas y documentadas y sanitariamente mejor atendidas.

    Así mismo también al igual que en las cárceles hay mecanismos de reinserción social, también se les pueda ofrecer a tales ciudadanos dicha reinserción, así como un seguimiento. Lamentablemente para algunos ayudar a tales personas no sea ningún negocio, pero por respeto a la propia dignidad humana, se lo merecen.

    EDUARDO M. ORTEGA / GRANADA

    Tendenciosa equidistancia

    Es honesta la equidistancia política? ¿Quién comenzó la crispación? Solo hay que retrotraerse a 2019 para comprobar que desde el primer minuto PP y VOX no buscaron fiscalizar la gestión, sino tildar al Gobierno de “ilegítimo” y “okupa” para reventar la convivencia. Rencor, insultos, bulos cuyo propósito jamás es debatir sobre el comer, sino polarizar y degradar la democracia. Y, sin embargo, tantos periodistas y tertulianos siguen repartiendo culpas por igual. ¡Como si la responsabilidad fuese compartida! ¿Por qué tanta cobardía? ¿Quién empezó a insultar? ¿Por qué ese miedo a señalar a quien dinamita la política con odio? ¿Por perder las subvenciones que les regala la derecha? Esa equidistancia hipócrita no es prudencia, es complicidad. La derecha ha hecho de la bronca su estrategia. No buscan acuerdos ni estabilidad, sino ruido para destrozar el diálogo, para que la ciudadanía, asqueada del albañal, se aparte de la política. Y ahí, los equidistantes actúan como sus mejores aliados: mientras lavan culpas, sostienen al que crispa. No hay neutralidad posible entre el que quiere destruir y el que intenta construir. Ya basta de titulares tan ambiguos como “algunos políticos” o “todos son iguales”. Seamos claros, la crispación tiene nombre y siglas: la derecha. Si eres equidistante en casos injustos, estás apoyando al malo. Al César lo que es del César.

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS

    Cartas de los Lectores