La verdad de los Reyes Magos
La verdad de los Reyes Magos. ¿Magia o fantasía? ¿Verdad o mentira? Quizá la respuesta sea más sencilla: los Reyes Magos existen allí donde alguien decide mantener viva la ilusión. Porque los niños se merecen este día para seguir creyendo en lo maravilloso que es vivir. Y nosotros —padres, madres, abuelos, tías, vecinos, mayores que ya conocemos el secreto— tenemos la hermosa obligación de recoger el testigo. Porque la ilusión no se hereda: se cultiva. El 5 de enero es una víspera que huele a infancia, a nervios, a ventanas entreabiertas y a zapatos relucientes esperando su milagro anual. Es la noche en la que el mundo parece detenerse para escuchar el paso de tres camellos cansados y generosos. Rituales para que la ilusión no se oxide. Ir a la cabalgata y volver con un caramelo incrustado en la oreja, pero con la dignidad intacta. Acostarse temprano, aunque luego te levantes tres veces: una por sed, otra por nervios y otra porque has oído “algo” en el pasillo. Limpiar los zapatos como si fueran a salir en una revista de moda rural. Dejar la ventana o el balcón entreabiertos, confiando en que entren los Reyes y no un gato callejero con aspiraciones de camello. Preparar una bandeja con mantecados y tres copas de anís “Castillo de Jaén”, que si hay que mantener la tradición, se mantiene con denominación de origen. Poner un cubo de agua para los camellos, aunque todos sabemos que el que bebe es el perro, el gato o el cuñado que pasaba por allí. Esparcir un poco de paja por el suelo, que siempre queda muy Belén hasta que alguien la pisa descalzo y suelta un “¡ay, mi madre!” poco bíblico. La verdad: la magia no es un truco. La magia es un pacto silencioso entre generaciones: tú sueñas, yo sostengo el sueño, y mañana —por hoy— todos hacemos como que aquí no ha pasado nada. Y así, año tras año, seguimos construyendo recuerdos, recogiendo envoltorios y manteniendo viva la llama de una tradición que no se compra ni se vende: se hereda, se honra y se celebra. Porque mientras haya un niño esperando, un mayor preparando y un anís de Jaén dispuesto ... los Reyes Magos seguirán llegando. “Qué tiempos aquellos en los que ejercíamos de Reyes Magos. Hoy, directamente, son anhelos que me visitan desde el pasado.”
ESTEBAN MOLINA VELA
Reyes Magos
A mi edad nonagenaria, se acumulan los recuerdos y a ellos, quiero referirme. En sucesivas idas y venidas, me encuentro en los Jardinillos de Jaén contemplando la estatua de mi admirado poeta, Bernardo López García. Un grupo de foráneos se acerca y a mis espaldas, se oye una voz infantil.
—¡Papá! ¡Papá! ¿De quién es esa cabeza?
El padre, diligente, se acerca para leer la inscripción y con aire de entendido, le contesta:
—Hijo, este hermoso busto debe de ser de Alfonso XIII.
Ante ese semejante disparate, no tengo por menos que intervenir, aunque lo hago con la máxima corrección.
—¡Perdón señor! Parece ser que usted al leer la inscripción de la placa, ha leído el nombre de la autoridad que inauguró la estatua y que efectivamente, fue Alfonso XIII. En realidad el busto es de Bernardo López García, cantor de la famosa poesía del Dos de Mayo.
—Gracias joven, ¡menuda pifia he cometido!
—Nada de eso señor, al no ser ustedes de Jaén, no tiene nada de particular el error.
—Gracias de nuevo. Pero tengo una duda y por eso te pido perdón. Yo creía que el Cantar del Dos de Mayo, era de Espronceda.
—No señor, la confusión suele venir, de que la poesía del Dos de Mayo, está escrita con un estilo muy parecido al de Espronceda.
—Pues joven, me estás dando un buen repaso y veo que mi hijo, nos mira a uno y a otro, como queriendo saber algo más.
—Sí papá, quisiera conocer la poesía del Dos de Mayo.
—Hijo, de eso tengo una ligera idea, dice algo así, como, y si no, este joven me corregirá... “Alza Patria tu aflicción y escucha el triste concierto, que forman tocando a muerto, la campana y el cañón”... Compraremos los poemas de Bernardo López y los leeremos completos, gracias a este joven y buen amigo, que nos ha ilustrado.
Y para añadir una nota de humor, me dirijo al pequeño hijo de tan gentil señor.
—¿Quieres saber lo que se dicen, aquí en Jaén, dos chiquillos cuando discuten?
—¿Qué se dicen?
—Se dicen a modo de insulto... ¡Tienes más cabeza que Bernardo López! Y el rival le contesta, ¡Más cabeza tienes tú!
—¿Y quién los corrige?
—Si el maestro está al lado y los oye, les dice... ¡Vosotros sí que sois cabezones, incultos y perezosos. Lo que se suele comentar acerca de la cabeza de Bernardo López, no es por cabezón, sino por talentoso.
BERNARDO RUIZ LÓPEZ / JAÉN
No apreciar a un compañero
El Santiago Bernabéu vivió una tarde histórica, de esas que el aficionado siempre recordará. Los cinco goles del Real Madrid al Real Betis llevaron la firma de la cantera, aunque sobre todo el gran protagonista fue Gonzalo, quien marcó el triplete perfecto: cabeza, pierna derecha y pierna izquierda. Al final del partido, cuando todos abrazaron al joven canterano, Vinicius, que ya fue previamente silbado, en el cambio, directamente se marchó al vestuario. Otro gesto más que critica la actitud de la estrella brasileña.
FAUSTINO LASARTE GÁRATE
Reyes Magos
La detención de Nicolás Maduro plantea un serio interrogante sobre qué significa hoy tener una nacionalidad. Muchos gobiernos hablan de violación del Derecho Internacional, mientras Washington justifica la operación en nombre de la lucha contra el narcoterrorismo. Al mismo tiempo, alrededor de nueve millones de venezolanos han abandonado su país en las últimas décadas, huyendo de la crisis económica, la inseguridad o la persecución política. ¿Qué protección real les ofreció su nacionalidad cuando tuvieron que hacer colas en consulados? La pregunta se vuelve inquietante: si Estados Unidos puede capturar a un presidente extranjero y llevárselo para juzgarlo, ¿quién asegura que mañana no se intente algo similar con Ortega en Nicaragua, con el régimen cubano o con gobiernos incómodos como el de Petro en Colombia? Las reacciones internacionales, de momento tímidas y divididas, alimentan la sospecha de un doble rasero permanente. ¿Sirve para proteger a los ciudadanos o para legitimar a gobiernos que, llegado el caso, pueden ser derribados por la fuerza exterior mientras millones de compatriotas malviven en el exilio? Tal vez este sea el debate urgente que el mundo prefiere aplazar. A pesar de los supuestos avances sociales, sigue vigente la ley del más fuerte.
PEDRO MARÍN USÓN