II Encuentro de Poetas en el Medio Rural

    01 ene 2026 / 10:29 H.
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    Los pasados días 22 y 23 de noviembre se celebró en Torres de Albanchez el II Encuentro de poesía rural. La fundación Savia, con la colaboración de la Diputación y del Ayuntamiento de Torres de Albanchez, consiguieron que los asistentes pudiésemos disfrutar de un precioso día de otoño en un lugar de especial belleza como es la Finca Bonilla. Al entorno natural que acoge este Encuentro se le añade la concurrencia de poetas ya consagrados, y de otros noveles, que comparten poesía y naturaleza con todos los asistentes.

    El nombre de mujer que lleva el Certamen,” Felipa Marín”, me llamó la atención y me interesé por su historia; siento una rendida admiración por la vida de las mujeres rurales que me llevó a escribir una carta de opinión en este mismo periódico hace ya años y, por tanto, me supuso una gran alegría saber que el certamen de poesía rural llevaba el nombre de una de estas mujeres, madre de la poetisa que organizaba este evento, María Carmen Álvarez Marín. Si cualquiera de estas mujeres rurales valdría como ejemplo de resistencia, de constancia, y de entrega absoluta para sacar adelante a sus familias, la que presta su nombre al evento, Felipa Marín, quizás debiera colocarse en el medallero por haber criado y educado a doce hijos.

    Su recuerdo estuvo presente en la poesía de su hija, seguramente fácil de escribir, porque amor y poesía vienen a darse vida mutuamente. Recuerdo una frase que escuché hace unos años, a propósito de la celebración del día de la Mujer: “Si el amor inspira la poesía, existía mucho antes de ser escrito el primer verso, porque entonces la mujer no escribía”.

    Algunas de las más emotivas poesías estaban inspiradas por estas madres que continúan vivas, cada día, en la vida de sus hijas.

    Es difícil de imaginar para nosotras, las mujeres de hoy que disfrutamos el fruto de su ingente trabajo, la gestación y la crianza de doce hijos, viviendo en un cortijo y trabajando de sol a sol con sus manos. “Decir mujer es decir manos y silencio” se dijo, bajo una encina, esta mañana de otoño en la que nos convocó la poesía. Vivimos tan rápido que todo pasa a ser historia vertiginosamente, pero mientras aún vivamos las hijas y nietas que ellas engendraron, se mantendrá viva su memoria y su sabiduría, y su ejemplo seguirá marcando nuestra forma de estar en la vida.

    La sociedad de hoy aún habla de esas mujeres que “no trabajaron” porque no cotizaron. Ésas, que cuando faltaron del hogar, necesitaron a cinco más para que cubrieran las tareas que ellas solas realizaron; atender a los más pequeños, cuidar a los ancianos o discapacitados de la familia, hacer las tareas del hogar, ser cuidadoras en noches de hospital, todo eso, y mucho más, lo hicieron estas heroínas.

    Ellas solo descansaron cuando les llegó la muerte y ésta no las encontró porque ya vivían para la eternidad en el corazón de sus hijos e hijas; sus nombres debieran estar escritos en cada pueblo como hijas ilustres. Por eso hoy, es un honor y un orgullo que una de ellas, Felipa Marín, de nombre a este certamen poético.

    HERMINIA NAVARRO CABRERA / Jaén

    2026: urnas y fatiga

    El calendario electoral de 2026, con citas decisivas en Hungría, Bangladesh, Estados Unidos, Somalia, Israel y Brasil, muestra hasta qué punto la democracia atraviesa una encrucijada. En casi todos estos países se repiten los mismos patrones: polarización, corrupción, instituciones cuestionadas y una ciudadanía que siente que vota mucho, pero decide poco. Hungría y Bangladesh ilustran la fragilidad del ideal democrático: en un caso, la posibilidad de frenar años de retrocesos; en el otro, el desafío de convertir una revuelta en una transición estable, en medio del desempleo y la corrupción endémica. En Estados Unidos, las elecciones de mitad de mandato medirán el desgaste del segundo mandato de Donald Trump y el malestar de unos votantes golpeados por el coste de la vida y la desconfianza hacia ambos partidos. Israel y Somalia añaden una capa de riesgo: votaciones atravesadas por guerras, terrorismo y reformas institucionales que pueden tanto abrir la democracia como desestabilizarla. Brasil, con un expresidente condenado, una economía que se enfría y una violencia crónica, convierte las urnas en un plebiscito sobre convivencia y rumbo político. Más que nunca, el reto no es solo saber quién gana, sino si las democracias serán capaces de recuperar la confianza de unos ciudadanos cansados de promesas que rara vez se traducen en mejoras tangibles. En España no vamos a la zaga y también arrastramos una fatiga democrática que, como las sucesivas pandemias, acaba por agotar.

    PEDRO MARÍN USÓN

    Visión eterna

    La juventud es como un tesoro, pues posee la capacidad de ver la belleza que nos rodea. Aquel que conserva esta mirada nunca envejece, manteniendo viva la esencia de la vida. A las 8:45 de la mañana, Esteban, un anciano de alma joven, caminaba por el parque. Sus ojos, aunque arrugados por el tiempo, brillaban con la misma curiosidad que los caracterizaba en su juventud. Se detuvo frente a un árbol, observando cada hoja como si fuera la primera vez. En ese momento, un joven se acercó y le preguntó:

    —Buenos días, abuelo. Perdone que le pregunte: ¿cuál es el secreto de su eterna juventud?

    Esteban sonrió y respondió:

    —La verdadera belleza no se encuentra en el exterior, sino en la capacidad de verla en cada pequeño detalle de la vida.

    ANA CACHINERO / Jaén

    Cartas de los Lectores