Hoy, once de mes
Hoy, once de mes, escribo en honor de la Virgen de la Capilla, Patrona de Jaén y Alcaldesa Mayor de esta ciudad. Y escribo con especial devoción pues todos los once de cada mes recordamos la gracia que tuvo Jaén con el glorioso Descenso de la Virgen María, allá por el año 1430, para socorro y amparo de nuestros mayores. Ha llamado la atención en días pasados las palabras de una actriz y presentadora, en la Gala de los Goya, la gala del cine español, en términos sorprendentemente ofensivos hacia la Iglesia Católica. Unos términos agraviantes dichos al micrófono en una entrevistas, delante de las cámaras, y por tanto asumiendo la difusión y divulgación pública que ello supondría, y de hecho ha supuesto: “me niego a aceptar que la juventud que sube tenga esa carencia y esa tirada hacia lo cristiano”, afirmaba la actriz, añadiendo que “me da pena que necesiten creer en algo y se agarren en la fe cristiana”. Sus declaraciones finalizaban con un mensaje directo a la Iglesia: “lo siento por la Iglesia, menudo chiringuito tenéis montado”.
Siempre se ha dicho, y aquí toma especial dimensión, que cuando alguien quiere hacer una ofensa, realmente quien queda retratado es él, o en este caso a ella. La controversia ha provocado la maravillosa, e igualmente viral, reacción del sacerdote Patxi Bronchalo, sacerdote párroco en Nuestra Señora de Butarque, en Leganés (Madrid quien se define como cura de barrio, invitando a la actriz que lo acompañe a su “chiringuito parroquial” visitando enfermos, o con las voluntarias de Cáritas repartiendo alimentos a familias inmigrantes, o atendiendo a jóvenes que no logran salir de una adicción, o asistiendo a las personas que acuden a la parroquia en busca de ayuda y asistencia espiritual y consuelo de cualquier clase. Es curioso que una persona del cine español critique a la Iglesia y la califique de “chiringuito”, porque a la Iglesia se le financia esencialmente con el dinero que los fieles aportamos directamente o a través de la casilla correspondiente de la Renta. Al cine español se le financia con dinero público y según cifras oficiales más de la mitad de las películas españolas no recaudó ni mil euros en taquilla en 2025; ¡qué curioso que una actriz hable de chiringuitos en sentido despectivo!
Lo chirriante de tales declaraciones es la jactancia y la soberbia con la que alguien puede pronunciarse sobre lo que desconoce enteramente. “Se niega a aceptar” dice, revelando una arrogancia impúdica asombrosa. Lo que realmente enseña este pequeño incidente es lo indecente que puede ser la ignorancia. Lejos de dar pena la juventud, como esta mujer decía, da alegría y gozo ver cómo los jóvenes se acercan a la Iglesia y participan en ella. Da alegría y gozo ver cómo la gente y los jóvenes encuentran sentido a la vida encontrando a Jesús.
Yo haría dos invitaciones a esta actriz; la primera sería leer el evangelio de este Domingo pasado; el pasaje de la samaritana, el encuentro de Jesús con la samaritana en el pozo de Jacob. Jesús revela su identidad como Mesías y pronuncia palabras revolucionarias, anticipando la labor evangelizadora de los discípulos: Jesús ofrece el agua viva, símbolo de salvación y fuente de vida eterna, gratuitamente, a cualquiera que la necesite, sin distinción de raza, sexo o condición social. La segunda invitación es que se acerque al Camarín de la Virgen de la Capilla, nuestra Patrona, especialmente los sábados en la Misa de la Sabatina, para que quizás comprenda, viendo el fervor y la fe de mayores y jóvenes, lo equivocadas que han sido sus reflexiones. También podría acudir a la misa del próximo 25 de marzo, solemnidad de Anunciación del Señor, que conmemora el anuncio del Arcángel Gabriel a la Virgen María de que concebiría a Jesús por obra del Espíritu Santo. Esta fiesta, celebrada nueve meses antes de Navidad, simboliza la Encarnación de Dios y se centra en la valentía y obediencia de María. Incluso podría rezar el maravilloso rezo del Ángelus; El ángel del Señor anunció a María. Y concibió por obra y gracia del Espíritu Santo. Dios te salve, María... He aquí la esclava del Señor. Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María... Y el Verbo de Dios se hizo carne. Y habitó entre nosotros. Dios te salve, María... Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
MIGUEL SÁNCHEZ-GASCA / Jaén
Libertad de expresión
Pienso que no hay nada más insípido que la obtusa uniformidad de opiniones y de que deberíamos disfrutar de la discrepancia; la libertad de expresión respetuosa, no exenta de contundencia, es la base, el andamiaje sobre los que estriba una sociedad que presuma de democrática. Cada día que pasa, España se encuentra más polarizada, sumida en un ambiente efervescente y enrarecido. Los gobiernos teocráticos, totalitarios y autocráticos tienen como norma señalar con nombre y apellidos a quienes no les bailan el agua, ejemplos actuales: Irán, Venezuela y Nicaragua. Hace unos días, hemos visto al presidente del Gobierno señalando explícitamente a un periodista que no comulga con su ideario y lo critica sin acritud vez tras vez; no deja de ser una “amarilla” que en caso de repetirse lo condenaría al ostracismo por divergir con el pensamiento imperante. Falta un cierre de filas, un corporativismo entre sus colegas de profesión. “Y esto es esclavitud: no poder decir lo que piensas”. Eurípides dixit. La libertad de expresión no debe beneficiar solo a los serviles, sumisos y vasallos, gobierne quien gobierne. Debatir, disentir, esgrimir argumentos, etc., nos enriquece como sociedad; es un arco iris del que debemos enorgullecernos y no debe difuminarse. Es nuestro horizonte.
FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ