Escandalosos exhibicionistas de relojes

    22 feb 2026 / 09:09 H.
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    Antes, los ricos presumidos andaban rodeados de criados o en altos carruajes, lo que hacía difícil despojarles de sus joyas. Hoy, aunque tenemos magníficos relojes que nos prestan múltiples servicios a precios no superiores a dos o tres cifras, cada vez abundan más, sobre todo entre los varones, los que quieren exhibir, incluso en la vía pública o en automóviles, unos relojes de 4, 5 y hasta 6 cifras. Esta moda proporciona trabajo a algunos ladrones e incluso a bandas especializadas que, al actuar, dañan a veces también la salud de esos exhibicionistas de su riqueza. “El pecado lleva su penitencia”.

    JOSEFA ORTEGA / MADRID

    Una rotonda en Huelma con historia

    De rotondas va la cosa. La primera glorieta o rotonda española que se construyó en España fue allá por el año 1976; es decir, han pasado ya 50 años. En cada pueblo o ciudad, o en la red de carreteras jiennenses, podemos encontrar esta herramienta que facilita la circulación a los conductores.

    Ya que hablamos de rotondas, en el municipio de Huelma, en la comarca de Sierra Mágina, se inauguró el pasado 22 de diciembre una nueva rotonda, en la zona conocida por los lugareños como “El Alto de los Yesos”. En el centro se ha instalado un monumento con dos caras: en una de ellas está representado el castillo de Huelma y la iglesia de la Inmaculada Concepción. En la otra cara del templete se rinde homenaje al aceitunero y a la figura del Lobo del Pajarillo, en referencia a una escultura íbera del siglo II a. C. hallada en el yacimiento del Pajarillo. También aparece el escudo del municipio y cuatro columnas.

    Como no podía ser de otra manera, el autor de esta maravilla ha sido el huelmense Rafael Mendoza. Ya a finales del mes de noviembre, este mismo artista inauguró, junto con las autoridades de Jamilena, una estatua del ilustre trompista, fallecido en el año 2002, Miguel Ángel Colmenero. ¡Jaén, mucho por descubrir!

    JUAN LIÉBANA / JAÉN

    Control al ejecutivo

    Cada semana, en el Parlamento, la oposición formula preguntas al Gobierno sobre asuntos muy diversos. Sin embargo, muchas respuestas esquivan el fondo de la cuestión y el ciudadano se pregunta: ¿sirven de algo estos debates para resolver mis demandas? Con frecuencia, el cruce de exabruptos entre diputados y miembros del Ejecutivo rebaja aún más el nivel, hasta el punto de que uno llega a cuestionarse si esta es la representación que merece una democracia madura. La intención del control al Gobierno es, sin duda, saludable, y los medios convierten cada sesión en materia de artículos y columnas. Pero, entre tanto “souvenir” parlamentario, el ciudadano que todavía cree en esta forma de representación vuelve a preguntarse: ¿y de mis problemas, cuándo se habla? En la presente legislatura, los bloqueos ideológicos han paralizado en buena medida los avances necesarios para atender las demandas reales de la sociedad. Unos se atrincheran a la izquierda, otros a la derecha y, en medio, quedamos los votantes, asombrados ante un Parlamento cada vez más ajeno a la realidad cotidiana. ¿Para qué sirve tanto control si no se traduce en mejoras concretas en la vida de la gente?

    PEDRO MARÍN USÓN / ZARAGOZA


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