El espíritu de Asemja y el origen de la UJA

    15 abr 2026 / 08:41 H.
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    Jaén, 1993: Cuando los estudiantes de Empresariales movimos el mundo. Hay momentos en la historia de una ciudad que no se miden por decretos, sino por la audacia de quienes se niegan a ser testigos secundarios de su propio destino. A principios de los años 90, en aquella Escuela Universitaria de Ciencias Empresariales dependiente todavía de la Universidad de Granada, un grupo de jóvenes decidimos que Jaén no podía seguir siendo la “hermana pequeña”. Queríamos identidad, queríamos excelencia y, sobre todo, queríamos una Universidad de Jaén (UJA) propia. Bajo las siglas de Aemja (Asociación de Estudiantes de Empresariales), convertimos el salón de actos del antiguo edificio de Peritos en el epicentro del debate económico nacional. No pedíamos permiso; simplemente, hacíamos que las cosas sucedieran. El talento que rompió moldes

    Recuerdo con nitidez el ajetreo, la ilusión y la fuerza de un equipo que hoy es orgullo de nuestra tierra. Estábamos allí, codo con codo: Miguel Ojeda, Pedro Núñez Cacho —nuestros compañeros de Linares—, Félix Grande —actual decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Jurídicas de la UJA—, Luis Liébana, Julián Roldán y tantos otros que, entre apuntes y cafés, soñábamos con una facultad de primer nivel. Nuestra mayor locura —y nuestro mayor éxito— fue traer a los personajes que definían la España del momento: Mario Conde: En la cima de su influencia, llenando el salón de actos hasta los pasillos, hablándonos de una modernización que sentíamos al alcance de la mano. Miguel Durán: Visionario de la tecnología y la gestión, que nos enseñó que no hay barreras cuando la estrategia es sólida. Ruiz-Mateos: Con su arrolladora y volcánica personalidad, recordándonos que la empresa es, ante todo, una lucha humana.

    Cenar con ellos, compartir mesa y confidencias siendo apenas unos estudiantes, nos dio una lección que no estaba en los libros de texto: que el talento de Jaén no tenía nada que envidiar al de Madrid o Barcelona. El hito de aquel año 1993: Un legado para hoy Aquella presión estudiantil, unida al apoyo incondicional del Diario Jaén, fue el motor que impulsó la creación de nuestra Universidad en 1993. Lo que hoy es un campus moderno y consolidado, nació del inconformismo de unos jóvenes que creían que Jaén merecía ser dueña de su conocimiento. A los estudiantes de hoy: Mirad aquel edificio de Peritos, hoy transformado, y recordad que nada es imposible. Asemja no nació para rellenar currículums, sino para transformar nuestra realidad. No dejéis de luchar por vuestro talento y por vuestra universidad (UJA), no permitáis que la desidia os gane la partida. El éxito de Jaén sigue dependiendo de que vosotros, como nosotros entonces, tengáis la osadía de traer el futuro a vuestra propia casa.

    Pero el mejor consejo que me gustaría dar, es que no se politice la educación y que se luche en unidad. Mi mejor recuerdo y ahora amigos, mis profesores como Eladio Aparicio, Macario Cámara, Emilio lozano y que en paz descansen: Agustín Muñoz Vázquez —decano de la facultad en 1996— y nuestro conserje Vicente Merino. Por la memoria de los que estuvieron y por el futuro de los que vendrán.

    ANA GRACIA TORRES MOYA / Jaén

    Oro, espada y cruz: la mentira civilizadora

    Enfrentar el revisionismo de Ayuso no es una batalla ideológica, sino un ejercicio de higiene histórico-mental frente a un pasado de expolio y sangre. Afirmar que “los de la cruz trajimos el orden” es una crueldad retórica que ignora la hoguera, el potro inquisitorial y la codicia. Cortés no sembró paz: aniquiló Tenochtitlán. Pizarro no instauró justicia: secuestró, cobró el rescate en oro y ejecutó a Atahualpa en un acto de traición fundacional. ¿Y qué decir de la locura de Lope de Aguirre? Su rastro de sangre confirmó que el fin no era la fe, sino el dorado metal de esas tierras. Se calcula que el 90 % de la población originaria pereció bajo el peso de la brutalidad y los virus. Llamar «orden» al saqueo sistemático y a la aniquilación cultural y personal es de un cinismo insoportable. Invocar el contexto para blanquear el horror es ignorar a contemporáneos, como De las Casas o Montesinos, que ya entonces denunciaron la infamia. No fue evangelización; fue una maquinaria de exterminio. Llamar civilización a la estela de cadáveres es el último crimen.

    MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON

    Otro papa demasiado prudente

    León XIV, como “Francisco”, se ha mostrado “particularmente prudente”, —escribe incluso el católico “Le Monde”—, al criticar sólo semanas después la invasión de Irán, y eso sin nombrar siquiera a los agresores, es decir, a su país, EE.UU., e Israel, donde los papas gozan de demasiadas propiedades en nombre de Jesús, que no tenía “ni donde reclinar la cabeza”. Este “Vicario” suyo, poseedor en su fabuloso palacio vaticano de un tercio del oro del mundo, —como nos mostró por televisión Francisco, para apoyar la solvencia de su Banco Vaticano— muestra también que son lo contrario del Jesús, a que hoy venden por más de treinta monedas.

    MARTÍN SAGRERA

    Redes versus cerebros infantiles

    Las redes están transformando la infancia en un escaparate de vanidades. Niñas que no precisan cuidados corporales complejos imitan rutinas de “skincare” vistas en TikTok e Instagram: sérums, exfoliantes y cremas antiadultas, una moda que invade baños familiares. Expertos en Dermatología y Pediatría alertan: estos productos son innecesarios para pieles infantiles, más sensibles, y provocan irritaciones, alergias o empeoran acné. Basta limpieza suave, hidratación básica y fotoprotector; nada de fórmulas adultas con retinol o fragancias agresivas. Dermatólogos y pediatras insisten en rutinas adaptadas a la edad. Se denuncia el lobby cosmético y la falta de regulación: influencers menores promocionan sin control, amplificando presiones que distorsionan la autoimagen. Esta barbarie sacrifica el desarrollo cerebral por la obsesión estética. Filtros ocultan acné real, fomentando ansiedad, depresión o trastornos alimentarios en adolescentes. Neurodesarrollo forjado en likes, no en juego libre. Despertemos: hay que regular la publicidad digital con menores, educar en autenticidad. Prioricen mentes sobre mirrors. ¿Permitiremos que algoritmos roben infancias? Resulta paradójico prohibir móviles en aulas mientras esta barbarie azota a futuras ciudadanas. ¿No es violencia de género?

    PEDRO MARÍN USÓN

    Cartas de los Lectores