Aznar, arquetipo de la desmemoria
José María Aznar, aquel que convirtió el “no” en una religión, reprocha ahora a Vox su afición a “decir no a todo”, porque, afirma, “no aporta nada constructivo”. ¿Me lo dices o me lo cuentas, José Mari? ¡Es alucinante! Ver al gran patriarca quejándose de que otros no proponen nada es como oír a un pirómano criticar el humo: un ejercicio de hipocresía que roza lo sublime. ¿De verdad pretende darnos lecciones de política constructiva? Si algo ha perfeccionado el Partido Popular (PP) en la oposición es el noble arte del bloqueo sistemático, el recurso fácil al “España se rompe” y la deslegitimación del Gobierno de turno, que en democracia suele salir de las urnas. Basta tirar de hemeroteca: recursos al Tribunal Constitucional contra leyes aprobadas por mayoría, negativas cerriles a pactos de Estado sin aportar ninguna alternativa y una alergia selectiva al consenso que aparece solo cuando no gobiernan. Pero claro, cuando el “no” lo pronuncian otros, entonces es irresponsable, populista y poco edificante. Cuando lo hacen ellos, es firmeza, sentido de Estado y defensa de la nación. José María Aznar olvida que él mismo perfeccionó la técnica de la tierra quemada. Hay que tener un rostro de granito para afear la conducta a sus propios herederos ideológicos usando el manual que él escribió. Si la coherencia cotizara en bolsa, este discurso no valdría ni el papel en el que fue impreso.
MIGUEL FERNÁNDEZ-PALACIOS GORDON
Frenar a un Donald Trump ultrabelicista
El Comité editorial del The New York Times, aun reconociendo lo peligroso del régimen iraní y su actual debilidad militar, económica y política, reprocha a Trump su contravenir a la necesaria autorización del Congreso para una guerra y anunciarla sólo de madrugada, tras haberla iniciado; más aún cuando, tras prometer que evitaría guerras, ha iniciado siete en un año y ha desdeñado a sus aliados tradicionales, por lo que en el Congreso y Senado hay ya iniciativas para frenarle. Esperemos que lo consigan antes de que provoque una tercera guerra mundial.
DAVID SÁNCHEZ ÁLVAREZ
Súpers bipolares
El consumo español dibuja un panorama bipolar: los jubilados extranjeros gastan más en supermercados que los locales, mientras los hogares unipersonales —ya el 34% y rumbo al 42% en 2039— exigen formatos pequeños en los lineales para evitar desperdicio. “Singles”, parejas sin hijos y “seniors” demandan soluciones prácticas como platos preparados (ventas al alza en 2025), pero la oferta tradicional no se adapta.
Al mismo tiempo, gastamos cerca de 300 millones al año en bebidas energéticas, casi un 40% más que en 2022. Y plataformas como Temu alcanzan ya la misma cuota de elección que Amazon en compras transfronterizas, empujando los precios a la baja y al comercio local a la defensiva.
Esta radiografía evidencia un modelo en crisis: el pequeño comercio se ahoga entre inflación, competencia asiática y cambios demográficos, mientras inversores globales licúan beneficios con fondos centrados en “alimentar al mundo”. ¿Dónde quedan las políticas para modernizar la distribución y proteger al consumidor local? Sin darnos cuenta, hemos pasado de familias con bastantes hijos a hogares unipersonales; en apenas dos generaciones, el giro es tan vertiginoso como la tecnología presente. Mientras, en los poderes públicos siguen sin producirse los cambios ante este tsunami social y tecnológico. ¿Qué es más importante, la ideología o la sociedad?
PEDRO MARÍN USÓN
Ceguera
Camino por la calle absorto en mis reflexiones, cuando frente a mí veo que se acerca un hombre llevando en su mano derecha el inconfundible bastón blanco con su peculiar sonido al golpear el suelo. Da la sensación de que titubea según se acerca al final de la acera para cruzar una calle con tráfico muy denso; de manera solícita, le pregunto si desea que le ayude y su respuesta es afirmativa; cogidos del brazo llegamos a la acera de enfrente y una vez allí me da las gracias y nos despedimos. Hace no tantos años, este sencillo acto de ayudar a una persona desvalida e indefensa en el fragor de la calle generaba una ola de solidaridad entre los viandantes. Hogaño, desgraciadamente, cada uno va a lo suyo: Fulano ve solo la pantalla de su móvil, ciego para todo lo demás; Menga-no no ve al invidente, padece invidencia selectiva; Futano atento a sus auriculares, le sobra el resto; y Merengano sufre de ceguera moral y aunque lo ve, le importa un bledo. ¿Tanto cuesta dedicar unos segundos a quien lo necesita? Unas tupidas cataratas nos enceguecen y en el fondo somos más frágiles que quien se ve obligado a ayudarse con un bastón blanco; a buen seguro, él ve lo que nosotros no. ¿Qué opinaríamos si algún día nos toca soportar esa situación y vemos que somos invisibles porque nuestro prójimo se ha puesto ciego por un colocón de egoísmo?
FRANCISCO JAVIER SÁENZ MARTÍNEZ
Once familias
De apellido tan claro como Botín, la dueña de un banco que este 27 de febrero abandonó bruscamente una entrevista de televisión en Madrid al criticarse su rapacidad, fracasó también en Sevilla en su intento de desahuciar a once familias de trabajadores que, ellos sí, cumplían con la ley, quedándose ella... a ná. Demasiado vista ya aquí y desprestigiado el nombre de la ciudad de Santander con el que disfraza su rapacidad, como si fuera un banco público, con razón busca ahora sacar aún más dinero en el extranjero.
MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA