Un gran lujo

    01 ene 2026 / 10:33 H.
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    Tengo la suerte de contar con un amplio grupo de buenos amigos, entre los que se encuentra Jacobo Berges, al que conozco desde hace más de 40 años. Hace unos días, unos cuantos amigos y amigas tuvimos la suerte de comprobar sus dotes culinarias degustando un exquisito arroz negro en su casa. Pero la comida quedó en un segundo plano cuando su padre, Luis Berges Roldán, con sus cien años a cuestas, compartió con nosotros momentos, vivencias y algunos de sus dibujos. Escuchamos atentos, boquiabiertos, y casi podría decir que emocionados en algunos momentos, sus explicaciones, todas ellas relacionadas con su trabajo como arquitecto o vivencias personales. Comprendimos que el gran mérito que este señor ha tenido, no ha sido solo su labor como restaurador, sino su empeño en buscar huellas del pasado que posteriormente le condujeron a descubrir espacios que en muchos casos él se encargo de restaurar para las generaciones venideras, y siempre hablando en plural, como un trabajo conjunto de varias personas, huyendo del individualismo y repartiendo el mérito entre muchos. Y todo ello, acompañado por una lucidez mental envidiable que hacía que viviéramos el pasado como si fuera presente. Todo un lujo. Gracias, Don Luis.

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