The games of love

    25 ene 2021 / 14:25 H.
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    Fuera, el sol hace virguerías con las nubes, tiñéndolas de rojo. De puertas hacia dentro el día es otra cosa, ni siquiera se sostiene aún sin la luz de una bombilla. He puesto agua a calentar y he encendido la estufa. Me digo que podría ser peor sin echarle cuenta a lo que digo, efecto del cambio anímico, supongo. Restos de nieve sucia se acumulan a ambos lados de la calle sin atisbo de hermosura y el boletín informativo enumera los problemas sobre los que hoy toca discutir. Ni media palabra sobre The games of love, la última canción de Shidow. Tampoco mencionan el fuerte temporal que peina buena parte de la península, como si nada de lo que ocurriera lejos de las grandes urbes viniera a cuento. Entonces me pregunto quiénes somos, mientras Macarena, la yegua que vive en el prado de atrás, sale del cobertizo y dirige su mirada al cielo. Parece una película, me digo también, sin echarle cuenta de nuevo a lo que digo. Somos la leche, la carne, las verduras y la fruta que comen allí, en la ciudad, los paisajes que visitan en verano y puentes, sus ancestros, la vaga idea de que otro tipo de vida todavía resulta posible y hasta la cuna de un candor que el tiempo y la distancia terminan fulminando. Pero bueno, ya está. Fuera, el sol ha dejado de hacer virguerías con las nubes. Y aquí también es lunes, Ferreras. Aquí también.

            
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