Tertulianos todólogos

22 feb 2026 / 09:00 H.
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La palabra todólogo significa lo que un principio aparenta, es decir, persona que sabe de todo y es capaz de opinar de todo. Así lo recoge la Real Academia de la Lengua Española que la define como persona que cree saber y dominar varias especialidades sin ser experto en ninguna de ellas. Coloquialmente, experto en todo, pero maestro de nada. A este tipo de personas las encontramos de forma mayoritaria en los medios de comunicación, especialmente en los debates televisivos y en las tertulias radiofónicas, donde son capaces de opinar con grandes dotes de seguridad y autoridad, aunque siempre sesgados por una determinada ideología política que confronta fundamentalmente con la ideología contraria hasta el punto de lograr que imperen sus razonamientos aunque tenga que acudir a desprestigiar “al otro” con constantes interrupciones en las alocuciones de los demás tertulianos. Indicaba el filósofo José Antonio Marina que no es verdad que todas opiniones sean respetables y que lo que realmente es respetable es el derecho a exponer nuestra opinión sin que haya una censura, siendo así que la respetabilidad de las opiniones depende del contenido de las mismas porque estas tienen que venir acompañadas del argumento de la opinión que, por supuesto, requiere preparación, esfuerzo y capacidad de análisis y nuestra misión como ciudadanos es promover espacios para el dialogo y el debate serio y ahí los todólogos... no tienen cabida. Argumentar es, por tanto, razonar en la búsqueda de un equilibrio entre lo racional y lo emotivo. La opinión es uno de los géneros más transcendentales del periodismo, en el sentido de que va más allá de la narrativa de los hechos ayudando a orientar a la ciudadanía en su visión de la actualidad. Sin embargo, son muchos los todólogos que vemos hoy día en los espacios televisivos y radiofónicos que nos hacen creer que saben de todo y que son capaces de opinar sobre todo generando verdaderos “shows” con la pretensión de ser creadores de corrientes de opinión a sabiendas de que su actuación da audiencia a las diferentes cadenas televisivas y radiofónicas, pero con el menoscabo de no tener fuentes fidedignas de información y mucho menos de formación. Son personajes, los todólogos, capaces de opinar sobre los diferentes avatares que ocurren el mundo, desde la dana hasta el accidente ferroviario de Adamuz, pasando por la educación de los hijos (sin ser padres) o sobre dietas calóricas siendo obesos, la política exterior o las reformas educativas y cualquier otra que se les plantee. Atrás quedan grandes personajes de la comunicación, con autoridad moral y científica demostrada, cuando en otros tiempos su opinión realmente importaba, pero que en la actualidad parece ser que no interesa, especialmente al circo televisivo. En otros tiempos se hablaba de personas polímatas, entendido el término como la capacidad de alcanzar la excelencia en varias áreas de conocimiento (Leonardo da Vinci, Santiago Ramón y Cajal o más recientemente Steve Jobs) y que está emergiendo en la actualidad en el ámbito empresarial, político y social en un contexto de globalización, de competitividad y de formación continua a lo largo de toda la vida, para tratar de soslayar el analfabetismo funcional de los todólogos como generadores de desinformación ante la cual la educación debe jugar un papel preponderante a través del pensamiento crítico, tal como ya ha puesto de manifiesto la Unesco enfatizando la competencia del análisis crítico de la información que procede de los medios de comunicación, que haga que nuestros jóvenes sean capaces de comprender los diferentes puntos de vista de una determinada problemática, utilizando fuentes de reconocida solvencia para obtener una información veraz alejada de lo que se denomina y se conoce en la actualidad como bulo (tan empleado hoy en el ámbito político). Se trata, en definitiva, de reclamar la necesidad de formar una ciudadanía crítica para evitar o atenuar el impacto negativo de la desinformación. Educar a las personas que interactúan en las redes sociales para que puedan verificar las noticias que reciben y comparten, independientemente de que la información se ajuste a sus intereses o a su preferencia ideológica, es un reto en nuestra sociedad actual. Comencemos por nosotros mismos. No olvidemos que los todólogos no tienen límites y asumen que es más importante su arrogancia y petulancia que la educación y la reflexión.


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