San Marcos

    25 abr 2026 / 18:17 H.
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    La clave está en el buey, animal que sirve a los intereses del hombre que, sin su ayuda, es incapaz de sacar algún beneficio de la naturaleza, salvo aquellos que la propia naturaleza le ofrece de manera salvaje. En un largo proceso en el tiempo, el ser humano dejó de buscar los alimentos día a día, para llegar a tenerlos todos los días en una huerta arada (arada/ara/altar) en la puerta de su propia casa. En ese proceso se encuentra el amansamiento del toro, la conversión del toro en buey. Este es el significado de la fiesta del Toro de San Marcos. Sublime por cuanto significa en principio del progreso humano, el nacimiento de la agricultura y, con esto, el inicio de los establecimientos humanos fijos, dando final a la vida nómada de los grupos tribales que, por fuerza y necesidad, se movían de un lugar a otro buscando la complicidad de la naturaleza. Es también el final, para el cristianismo, del judaísmo errante, y por eso no es casual que el amansamiento del toro fuera adjudicado a uno de los evangelistas, es decir, a uno de los autores de la primera historia cristiana. Y precisamente a San Marcos, de origen judío, que después de predicar por los caminos y ciudades junto a San Pedro y San Pablo, se establece, fija su residencia, deja de ser nómada, termina de ser judío errante y comienza su etapa como Obispo de Alejandría. Nadie como San Marcos refleja ese final del nomadismo.

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