Prioridad de enfoques

04 feb 2026 / 08:27 H.
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Hay cambios que lucen en la foto y otras que no salen ni, aunque se les ponga filtro. Ayer los titulares resaltaban la victoria de un deportista español, por sus logros y su edad. Captó toda la atención. Un pabellón nuevo da votos, una rotonda da titulares y una fuente con luces, conversación. Invertir en los servicios sociales es como arreglar las cañerías; solo se notan cuando faltan, porque dan contenido y significado al cuarto pilar del Estado del bienestar. La sanidad cura, la educación forma, los servicios sociales sostienen.

Garantizan la cohesión social y la autonomía de las personas. La liquidación presupuestaria 2024 del Ministerio de Hacienda, pone cifras a la protección social a nivel local. Los euros por habitante en “Servicios Sociales y Promoción Social”. La red que frena una mala racha en caída libre; la primera puerta cuando todo se complica y no hay alternativas. Si miramos al detalle nuestra foto, en Jaén destacan los datos de tres municipios jiennenses entre los 27 considerados “excelentes” del Estado por inversión, Alcalá la Real el segundo de la lista que invierte: 427,51 euros por vecino y año; Linares en el puesto 17, con 232,99 euros por habitante. Y Martos ocupa el 20, con 229,44. Jaén capital ocupa el puesto 13 entre las capitales de provincia con 156,14 euros. Una elección política sostenida, año tras año, no es casualidad.

En política social no hay fuegos artificiales. Hay números. ¿Y qué se compra cuando se invierte así? No se compran titulares. Se compra tiempo y dignidad, ayuda a domicilio, atención a la dependencia, inclusión, acompañamiento, prevención. Se invierte para que una persona mayor no se quede sola en la enfermedad, y que una cuidadora tenga un respiro. Que una familia no tenga que elegir entre calefacción o comida. En suma, cohesión. El pegamento callado que mantiene a la ciudadanía en pie cuando el empleo falla, la salud se tuerce o la soledad reside en casa. Sorprende la ironía de que nadie aplaude cuando la red funciona. Sin drama parece que no pasa nada. Cuando se agujerea, entonces llegan las prisas, las quejas y la política del “ya veremos cómo”.

En cambio, se aplaude la noticia de que la Super Bowl, deporte ajeno a la cultura española regresará el año próximo. El dato, molesta porque tala la coartada favorita: “no se puede aplazamos la inversión”. Se puede. Saber elegir deja huella. Si el bienestar depende del código postal, no es mala suerte: es presupuesto, gestión de programas europeos y fiscalidad ética. Hannah Arendt afirmaba: “A las preguntas concretas hay que dar respuestas concretas”. ¿Queremos servicios sociales como sistema de protección básico o como ventanilla de última hora? Porque lo social se trata con las sobras. Hasta que un día te toca a ti y descubres que la mejor obra pública era la que no se veía: la que te sostenía. Y ya no valen excusas.

Al final, esto no va de siglas ni de mandatos concretos, sino de un modelo que premia lo visible y relega lo imprescindible. Los servicios sociales no fallan por accidente, fallan cuando el sistema asume que pueden esperar. Y esa es una decisión colectiva, sostenida en el tiempo, nos retrata como sociedad. Porque la red que hoy parece prescindible suele ser la misma que mañana todos damos por hecha cuando la necesitamos. Simple jerarquía de prioridades.

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