Primero...

    04 ene 2026 / 09:39 H.
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    La voz sonó atronadora en el gran salón del Palacio de Congresos de Madrid, “hay que ser socialistas antes que marxistas”, dijo Felipe González a un público que desconocía las intenciones del secretario general del PSOE. Eran años duros en los que había que abandonar soluciones extremistas en favor de la unidad y el consenso entre españoles. A mi recuerdo vienen los gritos de los manifestantes en las noches de Granada, “amnistía, libertad” sabedores, como sabíamos que aquella ley de amnistía que se propugnaba iba a beneficiar a ambos bandos. Nunca se dijo que fuera de otra forma porque no podía ser de otra forma. La oportunidad que teníamos el pueblo de conseguir la tan ansiada democracia, no se podía desaprovechar. Por eso, en aquel congreso del PSOE, Felipe González lanzó un órdago definitivo, o se abandonaba el marxismo o él se iría a su casa dejando al partido hecho jirones de marxistas, leninistas, etcétera, para acoger un solo concepto integrador que no rompiera España: la socialdemocracia que ya imperaba en Alemania y los países nórdicos con resultados sociales y económicos indiscutibles. Y así se hizo. Hoy pasamos por situaciones parecidas a aquellas cuando dando entrada al marxismo más dogmático en el gobierno se ha renegado de aquellos tiempos de libertad sin ira. Debería recordar el PSOE aquella apuesta. Alguien que solo dijera “hay que ser demócratas antes que socialistas”.

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