Pirámides y belleza

    05 ene 2026 / 08:26 H.
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    El sistema de pensiones, como todos sabemos, se ve amenizado por una pirámide poblacional invertida. No es algo nuevo, ya que desde hace décadas se observaba como el índice de natalidad cada vez menguaba más mientras que, gracias a los avances médicos, nuestra población puede soplar cada vez más velas. Por supuesto, podríamos recurrir al cinismo de una sociedad consumista donde, como escribió el filósofo Byung Chul Han, lo pulido y aparentemente estético presenta una belleza incomparable con limpiar pañales y decir no a viajes; donde no pensamos en las arrugas que nos saldrán sino en las pulgadas de nuestros televisores. Sin embargo, el problema de las pensiones bebe del manantial de los trabajos precarios, la fuga de cerebros y la imposibilidad material de poder vivir por sí mismo como para mantener a más de un hijo y medio. No debemos olvidar que está en juego la dignidad de las personas que han sostenido a las familias, especialmente en época de crisis. Recordemos que si se nos priva de un presente, no pudiendo imaginarnos un futuro, lo ajeno ya no solo no será bello, si citamos a Kant, sino imposible, cuando abrimos la cartera.

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