Actualizado
lunes, 15 julio 2019
19:34
h
URGENTE
Imagen Rafael peralta
Rafael Peralta

Pásate al eléctrico

Ver comentarios
  • Image

Desde principios del siglo pasado el motor de combustión interna es el sistema más utilizado en los vehículos turismo y de mercancías. Estas máquinas de explosión generan movimiento a partir de la energía química de un combustible que arde dentro de una cámara. Se alimentan de combustible derivados del petróleo como la gasolina o el gasóleo. Pero este sistema empieza a tener los días contados. Los niveles de contaminación de estas máquinas han generado una conciencia medioambiental que influye en los consumidores a la hora de tomar decisiones. La emisión media de dióxido de carbono a la atmósfera de un diésel es de 1.107,59 kg al año, y el de gasolina incluso más, 1.203,53 kg. Además, estos motores en su combustión generan más de cuatro tipos de gases distintos y micropartículas en suspensión. Las que tienen un tamaño de 2,5 micras de tamaño, conocidas como PM 2,5 son las que causan los problemas más graves de salud, pues al respirarlas pasan del aire a la sangre produciendo enfermedades cardiorrespiratorias y cáncer. La tecnología se mueve a pasos agigantados y hoy en día se presentan alternativas tan eficaces y económicas como los motores convencionales y con cero contaminaciones. De hecho, muchos países ya han puesto fecha al final de los motores de combustión, como es el caso de Francia, donde en el año 2040 ya no habrá fabricación de motores contaminantes en su territorio. A esto se le unen medidas que fijan determinadas ciudades, como Madrid, en la que los coches con mayores niveles de contaminación no les será posible circular. En este siglo XXI el gran reto de la sociedad será hacer del planeta un mundo más habitable. El primer paso para ingresar de lleno en el mundo eléctrico es la utilización de los vehículos denominados híbridos que utilizan dos motores, uno eléctrico y otro de combustión y que se combinan para generar una sensación especial de conducción. Su uso está cada vez más extendido, y una de sus ventajas es el componente educativo que tienen para los conductores las bondades del motor eléctrico. Un escalón por encima en la calidad ambiental está en los autos eléctricos que dependen totalmente de baterías, son silenciosos y cuyo nivel de autonomía ya supera los 450 kilómetros de recorrido. Los avances llegan a toda velocidad y las grandes marcas ya están consiguiendo rebajar los tiempos de carga a 10 o 15 minutos. Hay quienes piensan que el consumo es más económico en gasoil; sin embargo, no es cierto. El coste de desplazamiento en 100 kilómetros para un motor eléctrico es de 1,11 euros frente a los 5,5 euros del motor diésel o los 7,96 euros del de gasolina, acrecentados por los impuestos de hidrocarburos que suponen una parte importante de los ingresos del Estado. Es previsible que, en la medida en la que aumenten los coches eléctricos, se cree un impuesto que sustituya la caída de recaudación. Si, además, conseguimos cargar las baterías mediante energía procedente de fuentes renovables, la huella de carbono que deja será nula. Jaén, como tantas ciudades, debe estar preparada para este cambio. Se debe dar ejemplo sustituyendo los vehículos contaminantes del servicio público y favoreciendo la instalación de puntos de recarga tanto en los hogares y comunidades de propietarios como en electrolineras. Limpiar el aire que respiramos es más importante que el suelo que pisamos.