No ocupa lugar

    11 abr 2026 / 18:29 H.
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    Siempre se dijo que el saber no ocupa lugar. Era una forma de dar la necesaria importancia a la obtención y mantenimiento de conocimientos que ayudaran a sí mismo y a sus congéneres. De manera más profunda, se equiparaba el saber con la sabiduría, dejando meridianamente claro que el que no sabe, o sea el ignorante, difícilmente podría ser considerado un individuo sabio. Hoy en día este argumento nos sigue sirviendo y se sigue utilizando en la calificación de las personas para determinados objetivos, pero hay que añadir otra valoración de aquella bonita y cierta frase. Antaño la referencia se hacía al hecho de que los libros, el saber, por más estanterías y habitaciones que ocupara, no debía preocuparnos pues era prioritario conservar ese saber y no dilapidarlo para poner jarrones, por ejemplo. Porque ya no es cierto que no ocupe lugar. Ocupa menos espacio pero sigue estando ahí. Lo que antes se ligaba a la sabiduría como virtud, hoy se liga a la información como ventaja frente a otros. Es decir, al chantaje puro y duro, o a la defensa frente a terceros. Toda una gran biblioteca de información confidencial y comprometedora no ocupa más de un centímetro cúbico. Es lo que llaman pendrive. Recordemos a los antiguos monjes copistas ahora ya inútiles pues con copiar en otro pendrive te has ahorrado un monasterio con sus monjes iconos de Humberto Eco en “El Nombre de la Rosa”.

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