Los invasores

15 abr 2026 / 08:39 H.
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Atención, ciudadanía, se ha declarado el estado de alarma, hemos recibido un mensaje de texto advirtiéndonos de algo muy grave. Parece ser que... los bulos nos invaden. Están en todas partes. Se deslizan, sin que lo notemos, y atraviesan nuestras cerraduras o se nos cuelan por debajo de las puertas. Prestad especial atención a vuestros teléfonos móviles, a vuestras tablets y a vuestros ordenadores, dado que constituyen unos hábitats en los que se atrincheran con especial saña los malditos bulos. No respetan cortafuegos ni antivirus. Y se propagan muy fácilmente porque se alimentan de la ignorancia y de la credulidad, que son materiales inflamables cada vez más abundantes en nuestros ecosistemas sociales. Tenemos que estar alertas. Se nos exhorta, en el mensaje de alerta que hemos recibido, a que vigilemos las comunidades virtuales. A menudo las redes sociales se convierten en auténticos vertederos de palabras y de otros elementos comunicativos tóxicos, y allí se arrojan, sin control, comentarios malolientes que no nos atrevíamos a compartir en nuestro entorno familiar o laboral. Y en ese hábitat malsano, que carece de controles y en el que a menudo desaparecen los más elementales hábitos de higiene social, se propagan las infecciones de bulos con especial virulencia. El mensaje que hemos recibido nos anima a no bajar la guardia, insiste en que pueden atacarnos, los bulos, en cualquier momento. Dado que mordisquean la información y la regurgitan a su antojo convertida en una papilla triturada afín a sus intereses, normalmente inconfesables, o transformada en un suero malicioso, que nos inoculan sin que seamos capaces, en muchos casos, de detectarlo. A veces también pueden convertirse, los bulos, en el combustible, destilado de discriminación, que pone en marcha la maquinaria del totalitarismo. En ocasiones su finalidad es criminalizar a las minorías étnicas, exagerando su participación en actos de violencia, en delitos contra la propiedad o en intentos de secuestro.

Se arrastran, los bulos, camuflados de comentarios, hasta los depósitos de combustible de la intolerancia y cuando salta la chispa del fanatismo, todo arde en una hoguera de desinformación Debemos estar en guardia. El mundo virtual es un ecosistema en formación que no ha desarrollado suficientes defensas contra este tipo de infecciones parasitarias. Los influencers ocupan el lugar de los profesionales de la información. La opinión manipuladora se convierte en noticia. Y por si fuera poco, además multitud de perfiles falsos tratan de captar nuestra atención introduciendo contenidos atractivos, a la vez que camuflan falsas noticias que tratan de excitar nuestros instintos más primarios y exaltados. Y para colmo, la inteligencia artificial facilita herramientas para falsear, muy convincentemente, todo tipo de realidades. Y cuando lleguen las nuevas tecnologías invasivas, realidad virtual y aumentada, prometen un futuro distópico e irreal que va a ser difícil de gestionar. Pues eso, lo dicho, que nos han enviado un mensaje de texto en el que se nos advierte de que los bulos nos invaden, y que están por todas partes y que amenazan seriamente nuestra convivencia. En fin, es un mensaje un poco alarmista, lo reconozco. Aunque pensándolo bien... quién sabe, tal vez se trate, tan solo, de un bulo.

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