Lo efímero

    26 ene 2026 / 08:37 H.
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    Cuando escribo estas líneas, aún no están cerradas las cifras de fallecidos en el accidente ferroviario del domingo pasado, pero se sabe que es la peor tragedia ferroviaria en alta velocidad sucedida en España. Quinientas ochenta y tres personas fallecieron en 1977 en el accidente aéreo del aeropuerto de Los Rodeos. Veintinueve personas murieron en 1996 en un accidente de autobús en Bailén. Y así podría seguir haciendo referencia a los muchos accidentes ferroviarios, aéreos o de circulación que han ocurrido en los últimos años en España, y que se han llevado las vidas de cientos de personas. La frontera entre la vida y la muerte, a veces es tan fina, tan pequeña, tan cercana, que tenemos que sufrir tragedias como estas para concienciarnos de lo efímero de nuestra existencia. Habrá tiempo de investigaciones para intentar mejorar la seguridad de los pasajeros, pero si algo queda notoriamente claro tras lo acontecido, es que nuestras vidas a veces penden de un hilo tan fino, que cualquier brisa, por muy suave que sea, puede romperlo, y con él, ilusiones, proyectos y risas. Ahora solo queda acompañar y ayudar a los familiares de los fallecidos e intentar poner los medios suficientes para que no vuelva a repetirse una tragedia de estas dimensiones.

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