Llegar al destino

    25 ene 2026 / 13:36 H.
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    Es lo que queremos todos cuando cogemos un medio de transporte. Llegar y llegar bien. En muchas ocasiones, se ha utilizado la palabra “tren” para compararla con el viaje de la vida. Perderlo y esperar a que otro pase. Cuando viajamos, lo hacemos con la convicción de que llegaremos sanos y salvos a nuestro destino. Pero es tan frágil la vida y tan dura la muerte. En cuestión de segundos todo puede cambiar. Es esa delgada línea temporal la que nos marca. Surgen preguntas, y nadie escapa de vivir esos terribles momentos. No podemos predecir un suceso, pero sí que muchos podrían evitarse, porque no hay mejor inversión que la vida. Y quienes sobreviven a la tragedia ya no podrán ser los mismos, pues sus vidas estarán marcadas para siempre. En momentos así, la solidaridad y la empatía se hacen necesarias, porque en esta vida todos estamos de paso. Del futuro nada sabemos. Nada. Son estos instantes los que me permiten escribir esta columna, y solo estos sé con certeza que son con los que cuento. Por eso, intentemos vivir de manera que, cuando partamos de aquí, dejemos buenos recuerdos en las personas, pues solo así habrá merecido la pena vivir el tiempo que vivamos. Somos como un tren que viaja por las vías de la vida.

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