Jaén vaciada
Amplios territorios peninsulares siguen un proceso de despoblación paulatina que no es nuevo, viene de tiempo atrás; la gente se va por la falta de trabajo, la pobreza de los terrenos susceptibles de aprovechamiento agrícola, la ausencia de industrialización y las carencias de los servicios públicos adecuados. En Jaén no se dan estas circunstancias y sin embargo de un tiempo a esta parte, las administraciones se han empeñado en incluirla en el grupo de la España vaciada; aquí el fenómeno es relativamente reciente y no se debe a condiciones objetivas —ha contado con cierta industrialización, el turismo es fuente de riqueza y creador de empleo, el suelo es fértil y el aprovechamiento del olivar puede seguir siendo rentable- sino motivado por un -al parecer— deliberado propósito de las administraciones, cuya incuria se expresa en falta de inversión en comunicaciones e infraestructuras, el olvido de los regadíos —los arbitrarios desembalses de nuestros pantanos, que otro día trataré— para que nuestras aguas fertilicen otras provincias. El lamentable estado del ferrocarril, la falta de autovías, el abandono sanitario y la escasez de servicios están provocando a Jaén el vaciado por decreto.