Indignación y esperanza

    10 feb 2026 / 08:26 H.
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    Tuvieron que morir 237 personas en la dana de Valencia para que algunos aprendieran que la gestión de las emergencias es una cuestión fundamental en las responsabilidades de los gobernantes. En situaciones como aquella, los daños no se pueden evitar, pero es básico salvar las vidas de la gente. Difícilmente se puede ocultar la responsabilidad de un presidente escondido mientras se sufría la tragedia; a su vez, es lamentable defender lo indefendible culpando a los demás. La naturaleza puede ser previsible hasta cierto punto, pero siempre hay que estar preparado para lo peor. Por suerte, todos hemos aprendido y ahora hemos de felicitarnos por el entendimiento entre las administraciones central y autonómica en Andalucía en las situaciones que estamos viviendo; no es necesario declarar la emergencia nacional para ser sensatos y responsables ante siniestros de cualquier tipo, porque lo importante es la vida de la gente y la atención a las víctimas. Gracias a todos los que aplican sentido común y trabajan por la seguridad de los ciudadanos. No perdemos la esperanza.

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