Febrerillo el loco
Me ha llamado la atención cómo los que me precedían en años y sabiduría llamaban al segundo mes del año “febrerillo el loco”. Luego supe que el apodo le venía por los altibajos en la meteorología de sus 28 días o 29 si era bisiesto. Pero en este 2026, se le ha ido totalmente la “pinza”, porque, aunque recuerdo que de niña las lluvias se eternizaban en los inviernos, postergando la recogida de la aceituna y la quema del “ramón”. Para el abono bien. Pues lloviendo esturreábamos esas bolitas blancas para que la lluvia las disolviese en el suelo de la oliva, ese árbol hembra que cada año da frutos, y que este año quizás estarán muchos en el fondo de los pantanos y no en la almazara. Ha llovido mucho, y estas lluvias han arrastrado más, han provocado goteras, han derrumbado, volado, cortado clases y carreteras, arruinado cultivos, pero lo peor es la pérdida de vidas humanas, que también lo ha hecho. Creo que contrastar información es obligación de quien la publica pues los lectores solemos otorgar confianza en quienes son adalides punteros de la información. A veces, hay personas que mienten, y utilizan a nobles animales como perros para vivir de su maltrato. Febrerillo está loco, pero no tanto.