Esencia de Jaén
No es ni una carrera deportiva ni una fiesta en torno al fuego, es un “hecho social total”. Y en ella Jaén muestra tres pilares de su identidad: Íntimamente relacionada con el ciclo agrícola, con el fin de la recolección, el quemar el capacho y el ramón para iniciar otra campaña simboliza una actitud, la destrucción para la regeneración, saber comenzar de cero. El segundo pilar viene del frío de enero, que convierte a las lumbres en imanes sociales. Estas hogueras generan microclimas de intimidad en plena calle, transformando el espacio público en un hogar compartido, y es muestra palpable de la hospitalidad local. Por último, revela la esencia pacífica del jiennense. A diferencia de otras celebraciones en torno al fuego, como el Up Helly Aa de Shetland, donde las antorchas evocan la agresividad bélica vikinga, en Jaén el fuego no es un arma, sino que es símbolo y fuente de luz y energía. No es arma sino alimento. Por todo esto, “ser de Jaén” obliga a vivir esta noche mágica —corriendo, portando antorchas o aplaudiendo—, proyectando estas tres actitudes muy jiennenses: autoregeneración, hospitalidad y actitud positiva. Orgulloso de ser jiennense adoptivo.