El euro digital

13 feb 2026 / 08:40 H.
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En los próximos meses oiremos hablar, cada vez más, del euro digital. Sé que, ante el desconocimiento, ello generará inquietud e incertidumbre entre gran parte de la población, sobre todo entre los menos habituados al mundo digital. Ya les adelanto que no habrá de que preocuparse, sino que aportará mayores garantías que otras monedas digitales hoy al uso. El objetivo de hoy es comprender una nueva forma de dinero, de las muchas que ha habido a lo largo de la historia de la humanidad, tales como el trueque, el dinero-mercancía, el dinero-papel, el dinero bancario o las criptomonedas.

No me cabe duda de que el dinero es una parte tan importante de nuestra vida diaria, que lo buscamos incesantemente, pero raras veces nos detenemos a considerar qué es. Sin embargo, ya hacia 1620 escribió Francisco de Quevedo un poema que venía a ser una crítica social sobre la corrupción y el poder del dinero en el Siglo de Oro, que comenzaba así: “Madre, yo al oro me humillo, /él es mi amante y mi amado, /pues de puro enamorado /de continuo anda amarillo. /Que pues doblón o sencillo /hace todo cuanto quiero, /poderoso caballero /es Don Dinero”. Poema que en 1967 populizaría el cantautor Paco Ibáñez en su canción Don Dinero.

La primera forma de pago de la humanidad fue el trueque, mediante el cual se intercambiaban unas mercancías por otras, sin la obligación de tener que ser autosuficientes y producir cada uno lo que necesite. Un sistema de pago más avanzado fue el dinero-mercancía, llegándose a utilizar diversos productos como medio de cambio, tales como ganado, tabaco, aceite de oliva, cerveza, licores, cobre, hierro, oro, plata o diamantes. La edad del dinero-mercancía dejó paso a la del dinero-papel (billetes y monedas), cuya aceptación generalizada permitió su uso para los intercambios. La siguiente etapa fue la del dinero bancario, inicialmente los cheques firmados contra un depósito en una entidad bancaria. Posteriormente se desarrolló el pago electrónico mediante tarjetas emitidas por los propios bancos o por compañías tales como Visa, Mastercard, American Express, PayPal, Apple Pay o Google Pay, entre otras, siendo la mayoría estadounidenses. Más recientemente se han extendido las criptomonedas, que es una nueva forma de dinero digital, aunque sin respaldo de entidades bancarias o Estados y sometidas a grandes fluctuaciones de valor, fruto de la especulación, de las cuales la más conocida es el bitcoin.

Tras esta incursión histórica, aterrizamos en el euro digital, que no es sino un proyecto del Banco Central Europeo (BCE) para crear una versión electrónica del euro tradicional, que no pretende sustituir al dinero en efectivo y sí adaptarse a las necesidades de la economía digital. Frente a las criptomonedas que no cuentan con un emisor central ni respaldo oficial, el euro digital será emitido por el BCE. Al estar vinculado al euro oficial, el digital mantendrá un valor estable, lo que le diferenciará de la gran volatilidad de aquellas. Consecuentemente, el euro digital no es concebido como un activo de inversión especulativo, como el bitcoin, sino como un medio de pago, igual que el dinero físico. En suma, el euro digital servirá para pagos en comercios, para transferencias entre particulares, hacer compras online más seguras o realizar pagos sin conexión a Internet. Las transacciones serán más rápidas y con menos comisiones, al eliminar intermediarios. Asimismo, reducirá los riesgos asociados a fraudes o quiebras bancarias, al tiempo que favorecerá la inclusión financiera, permitiendo el acceso al dinero digital al margen de las cuentas bancarias.

Actualmente está fijado el año 2029 como fecha más probable para la implantación y circulación del euro digital, según las estimaciones del BCE. Debo decirles que es un proyecto que “veo con buenos ojos”, primero, porque supondrá una menor dependencia de las compañías USA de tarjetas de crédito —Visa, Mastercard, American Express, etcétera—, de manera que será una buena apuesta geoestratégica en la era Trump. Además, servirá para ofrecer una alternativa estable a las inseguras y especulativas criptomonedas.

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