El agua y la vida

    11 mar 2026 / 08:34 H.
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    El agua es, siempre, y será sinónimo de vida. Para el planeta en general y para nosotros, los seres humanos, en particular. Por ello la historia demuestra que todas las civilizaciones entendían la importancia que tenía el agua para poder asegurar la supervivencia de la especie. Los sumerios se situaron entre los ríos Tigris y Éufrates. La civilización egipcia se desarrolló en las orillas del río Nilo. La cultura romana es imprescindible para entender la historia de la hidrología, ya que desarrolló hasta extremos casi intemperados hoy, la relación del hombre con el agua. En la historia de la hidrología la cultura musulmana resultó muy relevante, tecnológicamente, la civilización musulmana no hizo sino resucitar, conservar, refinar y desarrollar una tecnología practicada desde muy antiguo en el ámbito del antiguo Próximo Oriente. En la Modernidad el agua también jugó un papel importante en la revolución industrial. El agua, tan cotidiana como fascinante. Resulta difícil exagerar su importancia para los seres humanos: calma la sed, limpia, refresca, riega, divierte y comunica, pero también anega, desgasta, ahoga, enmohece, divide o arrastra.


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