Después de...

    29 nov 2025 / 08:54 H.
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    Nos pasamos media vida posponiendo cosas. Esas cosas que creemos no son tan importantes como otras, pero que, de haberles dedicado su tiempo en su momento, nos habrían dado, seguramente, verdaderos instantes de felicidad. Sucede también lo mismo con aquellas cosas evidentes que dejamos para otros momentos, porque creemos que siempre estarán ahí. Pero algunas cosas no son eternas. Igual pasa con las personas. Cosas y personas no son lo mismo, pero cuando el tiempo va pasando hay cosas y personas que no regresan. Por eso, “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”, pues nunca se sabe si podremos hacerlo mañana. La fugacidad y la caducidad de la vida nos demuestran que “no hay nada más valioso que el hoy”, y, cuando vamos cumpliendo años, tenemos más presente esa máxima. Haré eso después de las vacaciones, después de esta semana, etcétera. Y así, posponiendo cosas, quizá luego ya sea tarde. Pero hay excepciones y, a veces, es bueno aplazar las cosas. De nosotros depende lo que se retrasa, porque quizá es una cuestión de elecciones, y no siempre elegimos bien. Hacer las cosas con ganas y tener ilusión para hacerlas nos va a llevar, posiblemente, a elegirlas. Después de todo, la vida manda y, siendo así, no hay patrón.

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