Desde Londres con amor
Resulta llamativo que haya que mirar a Londres para saber qué ocurre en Madrid. Mientras el “Financial Times” constata con datos que España crece, reduce su déficit y mejora su posición financiera respecto a Alemania, aquí seguimos atrapados en un ruido político que impide reconocer la evidencia. No hablamos de propaganda gubernamental, sino de análisis de uno de los diarios económicos más influyentes del mundo, que no tiene ningún interés en blanquear a nadie. Que España encadene dos años como la gran economía avanzada con mayor crecimiento no es casualidad: responde a políticas públicas concretas, a una gestión pragmática de los fondos europeos y a una estabilidad institucional que muchos se empeñan en negar. El problema no es económico, es cultural y político. Una parte de la derecha prefiere que al país le vaya mal antes que admitir que un gobierno progresista puede gestionar con eficacia. Esa ceguera ideológica no solo empobrece el debate público, también erosiona la confianza colectiva. Cuando la crítica sustituye al análisis y el resentimiento al dato, la política deja de servir al país y pasa a servir a intereses muy concretos. Y eso, a la larga, siempre se paga.