Cuentos chinos alcalaínos

    29 abr 2026 / 08:33 H.
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    Aveces la vida nos batibulea por estos lares alcalaínos sin saber muy bien adónde nos quiere llevar. Nuestros mayores se hacen más mayores y aunque su intención fue siempre quedarse en su querida Alcalá, la falta de plazas en la residencia de mayores, les obliga a salir de la tierra natal que los vio nacer y de la que se prometieron no abandonar. Ni siquiera la oleada de la emigración a Bilbao, Barcelona, Suiza o Alemania los animó a doblegar. A esta aún superviviente nuestra generación de hierro, los que con pico y pala levantaron Alcalá y sus aldeas, ahora cuando más necesitan nuestros cariño y la cercanía, no solo familiar sino vecinal, se tienen que ir, viendo cómo los de fueran ocupan las plazas que a ellos les corresponderían. Señores competentes en la materia, vuestros puestos están basados en su esfuerzo y lo que está pasando no tiene lógica, poned cordura en todo este despropósito y haced posible que los alcalaínos se queden en Alcalá. Nuestros mayores trabajaron de sol a sol para darnos todo lo que con sus manos podían trabajar, y su espalda doblegar como segando o escardando. ¿No se merecen más que nadie una residencia? ¿Hay que apuntar a los niños cuando nacen para que cuando la necesiten hayan cumplido con la lista de espera?

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