Currículum vitae

    10 feb 2026 / 08:30 H.
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    La semana pasada —lástima que no persista— se hizo viral en redes sociales el rostro del científico Mariano Barbacid, a cuenta de su exitoso experimento con ratones para encontrar la cura del cáncer de páncreas en humanos. ¿Se lo imaginan asistiendo, en calidad de ministro de Sanidad, al Congreso o al Senado a debatir con nuestros políticos, aguantando que lo tilden de esto o aquello sin más razonamiento que la propia rivalidad entre partidos? Cierto: que el señor Barbacid sea una eminencia de la bioquímica no lo convierte ipso facto en un buen gestor. Pero hagamos ese esfuerzo, concedámosle también buena mano en esa faceta y veámoslo como un tipo que, además de capitanear un equipo de expertos de primer nivel mundial, sabe administrar un ministerio. ¿Creen que aceptaría dicha responsabilidad? ¿Que vendería su alma a ese diablo por un coche oficial y el ilimitado e inmaculado rendibú al que están acostumbrados los altos cargos en política? Los hubo en otros tiempos —personas sobresalientes que, durante algunos años, decidieron aparcar sus profesiones en aras del desarrollo de su país—. Hoy, basta con echar un vistazo a los currículums de la inmensa mayoría de parlamentarios y senadores para tomar conciencia de las excelencias que guían nuestro futuro. Comprobémoslo.

    Cuatro mil caracteres es el tope máximo que admite esta serie de artículos, insuficientes para desglosar la vida y obra de los 350 parlamentarios y 266 senadores que nos gobiernan. Así que me voy a ceñir a los tres principales líderes políticos, en lo que a representación parlamentaria se refiere. Pedro Sánchez, extraído de la Wikipedia, concretamente del apartado Inicios Políticos: “En 1993 se afilió al PSOE, tras la victoria de Felipe González en las elecciones de ese año. Con 26 años trabajó como asesor en el Parlamento Europeo con la socialista Bárbara Dührkop (donde coincidió con Óscar López) y más tarde como miembro del gabinete del alto representante de Naciones Unidas en Bosnia, Carlos Westendorp, durante la guerra de Kosovo”. Alberto Núñez Feijóo, también extraído de Wikipedia, del apartado Inicios: “En julio de 1991 (con 30 años) comenzó su carrera política institucional, siendo nombrado secretario general técnico de la Consejería de Agricultura, Ganadería y Montes de la Junta de Galicia. Tres meses más tarde accedió a la Consejería de Sanidad y Servicios Sociales de la mano de José Manuel Romay Beccaría, titular de la Consejería, para desempeñar el cargo de secretario general”. Y por último, Santiago Abascal, ídem, de Wikipedia, del apartado Inicios: “Se afilió a los dieciocho años al Partido Popular. En 1996 ingresó en el Comité Provincial del PP en Álava, al año siguiente ya fue amenazado mediante pintadas y desde 1999 formó parte de su comité ejecutivo. En 1999, con 23 años de edad, resultó elegido para su primer cargo público como concejal del PP en el Ayuntamiento de Llodio (Álava), cargo que ejerció en dos corporaciones consecutivas”.

    Primera conclusión: con las edades que tienen los señores Sánchez, Feijóo y Abascal, en el hipotético caso de que se les fuera la cabeza y optaran por abandonar la política y regresar a la mina o al Instituto, en plan Gerardo Iglesias o Julio Anguita, no tendrían tiempo para sumar —entre los tres— los treinta y ocho años y tres meses de cotización que se requieren en nuestro país para poder jubilarse.

    Segunda conclusión: la política en sí misma es un trabajo, ninguna duda sobre ello; y no debería extrañarnos que algunas personas alcancen esa jubilación habiendo dedicado por entero su vida laboral al desempeño de distintos cargos. Abundan los ejemplos y, muchos de ellos, muy buenos. Pero con cierta medida, dejando margen a una verdadera sociedad civil; porque mucho hablamos y nos quejamos de la gentrificación de las ciudades, mientras algo similar se impone en nuestras instituciones: militantes de partido que actúan como soldados de trinchera y siguiendo a pies juntillas lo que ya escribió Aute: “El combate es la escalera / y el que trepe a lo más alto / pondrá a salvo su cabeza / aunque se hunda en el asfalto / la belleza”.

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