Marta Torres presta su voz a un pregón del tiempo de Gloria repleto de belleza
La vicerrectora de la Universidad de Jaén abre un periodo de luz y pone en pie al Darymelia
Las luces del Teatro Darymelia se apagaron y, en medio del silencio, una voz comenzó a elevarse desde el escenario. Era la voz de Marta Torres cantando al Señor, dejando para el recuerdo unos minutos que erizaron la piel de los presentes y marcaron el inicio de un pregón distinto, profundamente íntimo, que encontró en la música su primer lenguaje. Así arrancó el Pregón del Tiempo de Gloria 2026, pronunciado por la vicerrectora de Cultura de la Universidad de Jaén, en un acto que comenzó a las 12:30 horas y que se convirtió en una experiencia sensorial y espiritual para el mundo cofrade jiennense.
Previamente, la cita había comenzado con la intervención del vocal de Manifestaciones Públicas de la Agrupación de Cofradías, Juan Ignacio Cevidanes, que dio paso a uno de los momentos más esperados de la mañana: la presentación de la pregonera. El encargado de hacerlo fue Manuel Castellano Hernández, pregonero del pasado año, quien desgranó la trayectoria personal y cofrade de Marta Torres antes de cederle la palabra. La protagonista, ataviada con mantilla blanca, subió al atril con la emoción contenida y el respaldo de un auditorio entregado desde el primer instante.
Marta Torres, profundamente vinculada al mundo cofrade, construyó un pregón desde la vivencia personal y la fe compartida. Cofrade del Santísimo Cristo de Chircales por sus raíces familiares en Valdepeñas de Jaén, y estrechamente ligada a la parroquia de Santa Isabel desde su infancia, recordó sus primeros pasos en la fe y su crecimiento en hermandades como la del Divino Redentor Jesús Cautivo, de la que forma parte y a la que ya pregonó en 2025. “Hoy me presento a vosotros como Marta, aquella niña que, con cuatro años, llegó al barrio de Santa Isabel”, evocó en un discurso cargado de memoria y sentimiento.
El pregón avanzó entre reflexiones, vivencias y una constante presencia de la luz como símbolo central. Con un estilo cuidado y cercano, la pregonera alternó prosa y canto, dotando al acto de una dimensión poco habitual. “Es tiempo de esperanza, de volver al primer amor, de confiar”, proclamó en uno de los pasajes más aplaudidos , en un mensaje que conectó con el público a través de una narrativa que transitó entre la emoción, la teología y la identidad cofrade de la ciudad.
La mañana culminó con un teatro completamente entregado a una intervención que puso en valor el Tiempo de Gloria como un periodo luminoso, festivo y profundamente arraigado en la identidad de Jaén. Entre aplausos, Marta Torres cerró un pregón que no solo anunció una nueva etapa cofrade, sino que dejó una huella imborrable en los asistentes.